Anika entre libros

El zoo de cristal & Un tranvía llamado Deseo

Ficha realizada por: Darío Luque
El zoo de cristal & Un tranvía llamado Deseo

Título: El zoo de cristal & Un tranvía llamado Deseo
Título Original: (The Glass Menagerie. A Streetccar Named Desire, 1971)
Autor: Tennessee Williams
Editorial: Cátedra
Colección: Letras Universales


Copyright:

© 1971, Tennessee Williams

© 2019, Ramón Espejo (de la introducción, traducción y notas)

© 2019, Ediciones Cátedra (Grupo Anaya, S.A.)

Traducción: Ramón Espejo
Edición: 1ª Edición: Octubre 2019
ISBN: 9788437640525
Tapa: Blanda, bolsillo
Etiquetas: teatro, gótico sureño, realismo, familia, simbolismo, madres, madres e hijos, hermanos, psicología, literatura estadounidense, clásicos
Nº de páginas: 382

Argumento:

"El zoo de cristal" cuenta la historia de Amanda Wingfield y sus dos hijos: Tom, un joven poeta que acude al cine cada noche huyendo de la vida, y Laura, dulce muchacha que vive aislada en su propia colección de figuritas de animales de cristal. Cuando Tom, presionado por su madre para encontrar marido para su hija, trae a casa a Jim, las personalidades de cada uno de los miembros de la familia se revelan con todas sus neuras e incertezas. "Un tranvía llamado Deseo", por su parte, se centra en la llegada de Blanche DuBois a casa de su hermana Stella, donde tendrá que convivir con el marido de esta última, un hombre violento y egoísta llamado Stanley. Pero el pasado que Blanche arrastra en su huida la perseguirá hasta allí y no dejará de atormentarla.

"El zoo de cristal" y "Un tranvía llamado Deseo" son las dos grandes obras teatrales que encumbraron a Tennessee Williams como uno de los dramaturgos más singulares del siglo XX.

 

Opinión:

 

El tiempo ha convertido a Tennessee Williams en una especie de mito americano: su homosexualidad durante muchos años silenciada, su alcoholismo, el estrecho vínculo que mantuvo con su hermana Rose y la muerte en extrañas condiciones sitúan su biografía entre una de las más turbias del último siglo. Pero, afortunadamente, ningún episodio de su vida ha logrado eclipsar la fama y la calidad de sus obras teatrales, paradigma del estilo gótico sureño que habría iniciado William Faulkner y que se extendería a lo largo de toda la primera mitad del siglo XX. La editorial Cátedra, con el buen criterio que la caracteriza, nos ofrece en esta ocasión una edición crítica de "El zoo de cristal" y "Un tranvía llamado Deseo", dos de las obras con las que más éxitos cosechó Williams.

Carentes de acción o de un argumento típico, ambas obras se caracterizan por presentar tramas minimalistas en las que lo importante es la configuración psicológica y la evolución de los personajes. En el caso de "El zoo de cristal", toda la acción se constriñe a una velada en casa de la familia Wingfield, cuando Amanda, la materfamilias, logra que acuda un chico a casa, quizás con intención de pretender a su hija Laura. Durante la cena se desarrollan conversaciones, recriminaciones y recuerdos que nos permiten acercarnos a los personajes y sus taras, sus obsesiones y sus problemas. La inseguridad de Laura, el desarraigo de Tom y la imaginería de Amanda son realmente los ejes en torno a los que se articula esta clásica obra.

No difiere mucho esto del esquema sobre el que se construye "Un tranvía llamado Deseo": Blanche DuBois huye de su vida anodina, del sexo compulsivo y anónimo y de la insatisfacción, y acude a casa de su hermana Stella. Si ambas habían presumido por carta de sus respectivas vidas, ahora se enfrentan a la verdad: el marido de Blanche se había suicidado cuando ella lo descubrió en la cama con un hombre, y Stella sobrevive bajo el yugo de su déspota marido, Stanley. Los amigos y vecinos de la pareja serán, en realidad, quienes nos permitan ver las taras de estos personajes mediante su acercamiento y sus comentarios, muchas veces irónicos y mordaces.

Como señala el fantástico estudio introductorio de Ramón Espejo, las obras de Tennessee Williams se construyen en gran medida mediante símbolos y alusiones. Así, cualquier referencia sexual (como el cine al que acude Tom o la homosexualidad del exmarido de Blanche) se presenta mediante insinuaciones, pero jamás llega a cuajar. De la misma manera, parece ser el mundo de los objetos, mediante un simbolismo nada inocente, el que nos aclara la dimensión interior de los personajes, como el momento en que Jim rompe el unicornio de cristal de Laura, que acaba convertido en un simple y común caballo. No me cabe duda de que el lector disfrutará con los personajes erráticos, frágiles y vitales, con la fuerza emocional y con el realismo apabullante de Tennessee Williams.

 

Darío Luque

 

 

 

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