Anika entre libros

El príncipe y el mendigo

Ficha realizada por: Mila L. Castelo
El príncipe y el mendigo

Título: El príncipe y el mendigo
Título Original: (The Prince and the Pauper, 1881)
Autores: Mark Twain, Enrique Flores
Editorial: Anaya
Colección: Tus Libros - Selección


Copyright:

© 2016, Vicente Muñoz Puelles, presentación y apéndices

© 2016, Enrique Flores, por las ilustraciones

© 2016, Grupo Anaya, S.A.

Traducción: Juan Manuel Ibeas y Fabián Chueca
Ilustraciones: B/N
Edición: 1ª Edición: Septiembre 2016
ISBN: 9788469808795
Tapa: Blanda, bolsillo
Etiquetas: aventuras, ladrones, clásicos, drama, novela dramática, edad media, literatura estadounidense, novela, novela dramática, picaresca, príncipes, mendigos, Londres, 17 años, 18 años, 15 años, 14 años, 16 años, 12 años, 13 años, literatura juvenil, siglo XVI, clásicos modernos, suplantación de identidad, bandidos, falsa identidad, Enrique VIII, Eduardo VI, libros ilustrados
Nº de páginas: 286

Argumento:

Tom Canty es un niño mendigo que sueña con convertirse en príncipe o bien con conocerlo. Eduardo VI es el heredero al trono de Inglaterra. Ambos niños crecen en mundos completamente diferentes. Sin embargo, un día se encuentran y al ver que con casi idénticos, Eduardo decide que pueden intercambiarse, como si fuese un juego, y ver cómo es la vida del otro.

Así, Tom Canty se convierte en príncipe y Eduardo en un mendigo. Pero contrariamente a lo que esperaban, la libertad que Eduardo anhelaba y el esplendor con el que Tom soñaba no se parece a lo que habían imaginado.

Cuando Eduardo quiere recuperar su puesto es menospreciado y vilipendiado, nadie cree en sus palabras y de Tom, sus lacayos piensan que se ha vuelto loco. ¿Podrán recuperar sus vidas ambos jóvenes o estarán condenados a vivir la vida que no les tocaba?

 

Opinión:

 

Esta novela de Mark Twain, que ha sido llevada al cine en varias ocasiones, contiene uno de los alicientes más atractivos para los jóvenes, y muchos adultos, de todos los tiempos: el hecho de poder cambiarse por otra persona, y si es un príncipe mucho mejor, claro.

Sin embargo, a lo largo de la historia vemos que la realidad que rodea a aquello que podamos anhelar no es tan maravillosa como parece.

Así vemos como la vida de un príncipe es, en principio, todo lujo y fastuosidad ocasionando numerosos gastos al pueblo e incrementando la deuda, ya de por sí cuantiosa de su país; sin embargo, su posición implica numerosas horas de estudio, observar un riguroso protocolo, estar siempre vigilado y acompañado, tener reuniones, conocer idiomas y hacer siempre lo que los demás esperan de uno. Situaciones que se complican cuando el príncipe sea coronado rey y ya tenga que tomar las riendas de su país y tomar decisiones serias y relevantes.

Mientras, la vida del joven mendigo no es la vida de libertad que tanto anhelaba el príncipe, prisionero en su jaula de oro. Es una vida dura, donde el día a día consiste en sobrevivir y tratar de conseguir un mendrugo que llevarse a la boca y lidiar con ladrones, asesinos y desalmados. Mark Twain consigue crear dos personajes infantiles que llegarán al corazón del lector, y que a través de las distintas pruebas que irán superando conseguirán convertirse en unas personas diferentes, más comprensivas, justas y realistas.

A pesar de la gran profusión de hechos históricos y de estar ambientada en el siglo XVI, no es una novela histórica en sí, sino un cuento largo, o por lo menos yo lo clasificaría así. Incluso con las mínimas dosis de humor, que el autor no deja de añadir en esta historia, se puede vislumbrar hasta una pequeña moraleja al final de la misma, en el hecho de hacer reflexionar que la vida del prójimo no tiene que ser mejor que la de uno mismo y que hay quien lo pasa peor. Aunque también podemos ver una ligera crítica a las sociedades monárquicas, en las que los reyes gastaban en boato y fiestas más de lo que el pueblo podía permitirse.

La parte más dura en este intercambio se la lleva, sin lugar a dudas, Eduardo, ya que como mendigo que le toca ser será maltratado, vilipendiado, pasará hambre, frío y no tendrá a nadie que cumpla sus más pequeños caprichos. De esta manera, el joven tendrá que aprender a valerse por sí mismo. Sin embargo, en su lucha por tratar de mostrar su identidad se encontrará con Hendon, quizá el único personaje verdaderamente noble de la novela. Hendon no dudará en cuidar del chico y tratará de reconducirlo a un vida que considera adecuada, pero lejos de su realeza.

El libro contiene una serie de notas para explicar algún que otro hecho histórico o para comentar la diferencia entre la realidad y lo que escribió el autor, así como, en los laterales, algunas palabras un poco más dificultosas con su significado. Una forma de ayudar a los jóvenes lectores a continuar la lectura. El libro se completa con algún que otro dibujo en blanco y negro y una serie de notas al final.

Mila L. Castelo

 

 

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