Anika entre libros

El constructor de pirámides

Ficha realizada por: Miguel Ángel León Asuero
El constructor de pirámides

Título: El constructor de pirámides
Título Original: (El constructor de pirámides, 2011)
Autor: Santiago Morata
Editorial: Pàmies


Copyright:

© Santiago Morata Cotaina, 2011
© Ediciones Pámies, 2011

Edición: 1ª Edición, Octubre 2011
ISBN: 9788496952881
Tapa: Blanda
Etiquetas: Egipto, histórica, literatura española, mundo egipcio, antiguo Egipto, faraones, pirámides, ficción histórica, Snefru, Keops
Nº de páginas: 382

Argumento:


Snefru, faraón de Egipto en el año 2.600 a.C., persigue el secreto que podría convertirle en dios. Desengañado de la casta sacerdotal, que le exige cada vez mayor cuota de poder pero no acaba de darle la inmortalidad que supondría el hacerle dios, decide buscar ese conocimiento secreto por su cuenta, ayudado por una serie de personas en las que deposita toda su confianza: Uni - un fiel escriba-, Gul -un noble y valiente guerrero nubio- y Mehi -un modesto pero capacitado constructor-.

Juntos, iniciarán la aventura de levantar las más asombrosas construcciones que haya visto jamás la humanidad, destinadas a procurar la conservación para siempre del cuerpo del faraón cuando éste muera y asegurar la llegada de su espíritu a la morada de los dioses, donde podría ser uno más de ellos.

Durante esa búsqueda, transcurrirá la mayor parte de las vidas de estos personajes junto con las de Kanefer, Henutsen y Keops, hijos de Snefru, y otros más que irán apareciendo a lo largo de sus páginas, en un ambiente de conspiración, aventura, ciencia, religión, seducción, amor y amistad que lleva al lector a sumergirse en el Egipto de principios de la IV Dinastía y a conocer cómo eran la vida y la muerte, además de lo que detrás de ella pudiera venir, en tan atractiva civilización.

 

Opinión:


Santiago Morata, una vez más, nos demuestra su profundo conocimiento del Antiguo Egipto, su historia, su cultura y sus costumbres. Y lo hace con una novela que me atrevería a calificar como tridimensional, pues son tres las líneas argumentales que emplea para embelesar al lector y mantenerle pendiente del relato que se le propone. 

La primera está relacionada con la lucha por el poder, una lucha que se desarrolla en varios niveles, pues a la pugna entre el Faraón Snefru y los sacerdotes, le sirve de telón de fondo el arribismo de la clase noble y la ambición de Keops por suceder a su padre desbancando a Kanefer, quien era el realmente llamado a reinar. Y por si fuera poco, hay un catalizador de estas intrigas, conspiraciones, espionajes y traiciones, que es personificado por Merittefes, una mujer fatal y de frío corazón que no duda en emplear sus encantos femeninos para seducir a todo aquel que pueda llevarla a las más altas cotas de poder e incluso a la mismísima divinidad, sin importarle si su víctima es el propio Faraón, su heredero o un simple soldado.

La segunda de estas líneas argumentales, que aprovecha los conceptos de amistad y fidelidad, tiene mucho que ver con la búsqueda del secreto de la inmortalidad y la divinidad: Uni, Gul y Mehi, así como algunos otros personajes algo más secundarios que igualmente siguen de forma fiel a estos tres, harán lo indecible, incluso con riesgo de sus propias vidas, para encontrar los míticos papiros del  llorado Imhotep, que teóricamente contenían la fórmula para conseguir que un hombre se convirtiera en dios. Mientras nos narra esta búsqueda, Santiago Morata nos desgrana de forma interesante y amena las costumbres del pueblo egipcio, sus creencias, su ciencia, sus hábitos cotidianos, su organización civil, su administración de justicia, su forma de vestir y, en definitiva, su esencia como civilización. Me ha llamado mucho la atención el hecho de que en su relato el autor nos muestra que para los antiguos egipcios el sexo no era algo privado y perteneciente a la esfera más íntima de las personas, sino que era algo que se externalizaba hasta tal punto que había ceremonias religiosas en las que el sexo era el rito central.

Y la tercera línea, la tercera dimensión de "El constructor de pirámides", gira en torno a lo más grandioso y espectacular del Antiguo Egipto y que ha llegado hasta nosotros a través de milenios: sus incomparables monumentos funerarios y todo ese mundo de misterio, grandiosidad y mito que les rodea. Así, Santiago Morata nos narra la forma en que se construyeron las Pirámides de Egipto y la misteriosa Esfinge, describiéndonos con maestría los medios técnicos que se emplearon, la finalidad de las construcciones, los secretos que esconden y la forma en que se elegía su ubicación, con un sinfín de detalles que demuestran que Morata es, aparte de un magnífico escritor, un gran conocedor de este tema que se documenta concienzudamente antes de ponerse a escribir. Especial mención me merece la descripción del mundo de los Oscuros, encargados de llevar a cabo las técnicas de momificación de los cadáveres, que el autor nos explica de forma muy conseguida.

Santiago Morata, a mi modo de ver es lo que podría llamarse un escritor serio, uno de esos escritores que pulen sus obras al máximo, hasta el punto de sacarles brillo. No sólo no me he encontrado con ninguna incongruencia argumental en la novela, sino todo lo contrario. Todo está milimétricamente enlazado y ajustado, lo que además es difícil si tenemos en cuenta que el autor mezcla hechos reales (Historia pura y dura) con hechos de ficción necesarios para dar cuerpo a lo que nos cuenta (de hecho, en un apéndice final, nos aclara qué personajes eran reales y cuáles no), y esto es señal de que la novela ha sido más que escrita, tejida.

Muy curiosa me ha parecido la forma en que se plantean los capítulos de esta novela: Cada uno de ellos lleva como título el nombre del personaje que lo protagoniza, ofreciéndonos así la visión subjetiva de cada personaje y la forma en que se encuentra sumergido en la acción que transcurre. La mayoría de los capítulos están escritos en tercera persona, salvo los protagonizados por el constructor Mehi, que están en primera persona, dándole el protagonismo que el propio título de la novela ya le dedica. Así, su figura asoma incluso por encima de la del propio Faraón.

"El constructor de pirámides" me ha parecido una muy buena novela que cumple con el doble cometido de entretener y enseñar (o culturizar). No es necesario hablar de si es éste uno de esos libros que engancha al lector, pues no es eso lo que busca. No se emplean, al menos descaradamente, recursos literarios que le mantengan a uno leyendo con ansiedad o deseando saber qué va a pasar más adelante. Todo lo contrario. Estamos ante una novela serena que se hace leer por sí misma, sin necesidad de trucos ni artificios, pues nos cuenta una historia muy interesante, de una forma muy interesante y con unos personajes muy interesantes, y eso creo que no debe ser fácil de conseguir. Creo que el concepto es ese: no es una novela que engancha al lector, sino una novela que interesa al lector, aunque el resultado final, que es que se lea con satisfacción, pueda se común a ambas formas de mantener atento al lector y con ganas de seguir leyendo.

Por último, diré que también es una novela muy visual, digna de ser llevada al cine o la televisión, tanto por la historia -vamos a llamarla épica- que se cuenta como por el entorno en que se sitúa.
 
Miguel Ángel León Asuero

 

 

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