Anika entre libros

Cuadernos. Volumen II

Ficha realizada por: Jorge Riet
Cuadernos. Volumen II

Título: Cuadernos. Volumen II
Título Original: (Schriften und Briefe. Erster Band. Sudelbücher I, 1998)
Autor: Georg Christoph Lichtenberg
Editorial: Hermida Editores
Colección: No Ficción


Copyright:

© Hermida Editores, 2016

Traducción: Carlos Fortea
Ilustraciones: B/N
Edición: 1ª Edición: Octubre 2016
ISBN: 9788494561948
Tapa: Blanda
Etiquetas: aforismos, Alemania, antigua Grecia, Grecia clásica, ciencia, ilustración, ensayo, Inglaterra, filosofía, física, lenguaje, viajes, Shakespeare, humanistas, sabiduría, monarquías, ironía y sarcasmo, literatura alemana
Nº de páginas: 325

Argumento:

"Cuadernos. Volumen II" del sabio ilustrado Georg Christoph Lichtenberg. Una edición de sus fascinantes cuadernos D y E, que contienen las anotaciones y aforismos que escribió, entre 1773 y 1776, este físico, hipocondríaco, astrónomo, profesor, observador, erudito, bebedor, crítico, curioso, irónico, inventor, divertido, analítico, y, entre otras muchas facetas y virtudes de su personalidad, activo enemigo de tontos tan soberbios como iletrados.

Los apuntes de un sabio que han sido una formidable fuente de inspiración de filósofos y escritores durante siglos, y que sorprenden por su provocativa ironía, su lúcida perspicacia y su radical actualidad.

 

Opinión:

 

No pudo ser casual que uno de los libros que Juan García Madero, el sufrido protagonista de "Los Detectives Salvajes" de Roberto Bolaño, robara de la librería El Mundo fuera el de Lichtenberg, como tampoco que este diera su nombre a un cráter en el Océano de las Tempestades de la Luna, o que Albert Einstein afirmara que no conocía a nadie que oyera crecer la hierba con tanta claridad. Son tan abundantes las frases lapidarias de escritores como Nietzsche o Tolstoi, Canetti o Kierkegaard, Goethe o Schopenhauer, Wittgenstein, Auden, Musil, Freud o Jünger, entre muchos, sobre estos destellos de lucidez e ironía de Lichtenberg, que uno se aproxima intimidado a su obra para sorpresivamente descubrir, inmediatamente, una complicidad intelectualmente festiva.

Es impresionante advertir la actualidad de sus dispersos apuntes, su anticipo visionario de una realidad fragmentaria, descrita en sucesivos aluviones de aparentes intuiciones y deducciones, como una mordaz e irónica réplica a los sistemas de pensamiento cerrado tan en boga en su época, y a la vez tan deslucidos en la nuestra. Sin duda somos afortunados con esta espléndida edición de Hermida Editores del segundo volumen de estos Cuadernos, porque sigue la afortunada senda de ofrecer al público tan fascinante personaje y sus lúcidas píldoras de realidad, esas que nos provocan sonrisas al tiempo que nos confirman nuestras peores intuiciones sobre la estúpida y enervante soberbia humana. Lichtenberg nos invita con sus notas a compartir un educado desdén contra religiones y actitudes conservadoras, contra jerarquías cuya legitimidad no proviene de la inteligencia, contra nacionalismos excluyentes y presuntas tradiciones históricas necesitadas de confirmar dudosos presentes, defendiendo un racionalismo inspirado en el conocimiento y en la contradicción de los argumentos. Así, cuando él se pregunta si un libro y una cabeza chocan y suena hueco, ¿será por el libro?; o cuando nos recuerda las tabletas de chocolate y arsénico en las que están escritas las leyes; si un precepto de la naturaleza consta de tres palabras sin duda una de ellas es un eco de la cátedra: y que él realmente fue a Inglaterra a … ¡aprender a escribir en alemán!; nos está arrojando a la cara una visión subversiva de la realidad más convencional.

Canetti nos señaló que Lichtenberg no quiera redondear nada, que no quiera terminar nada es su felicidad y la nuestra; por eso ha escrito el libro más rico de la literatura universal. Pero al mismo tiempo, nuestro protagonista le hubiera replicado en uno de sus Cuadernos que "esto es mera fraseología, nada más". Así era el personaje. Por eso lo mejor es leerlo directamente en esta espléndida edición, sumergirse en sus geniales frases e inspiraciones, en sus certezas e ironías; acercarnos a su obra, como él mismo escribió, como un espejo para mirar en nuestro interior y no como unas gafas para que miremos a otros. Estos Cuadernos de Georg Christoph Lichtenberg son tan imprescindibles para personas inteligentes y libres de prejuicios, como una pésima noticia para retrógrados escasamente dotados para sonreír y razonar. Porque como dijo Goethe, podemos utilizar sus textos como la más maravillosa de las varitas mágicas, allí donde hace una broma, se oculta siempre un problema. Corran a por un ejemplar de estos Cuadernos, porque le acompañará toda la vida.

Jorge Riet

 

Leer reseña de "Cuadernos. Volumen 1"

 

 

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