Anika entre libros

Día 6, miércoles 11 de julio. Semana Negra 2012 de Gijón

Elena Martínez Blanco, 11 de julio 2012

 

Semananegra 2012

 

Miércoles 11 de julio

CUANDO LOS SUEÑOS SE HACEN REALIDAD

La Semana Negra es para muchos un lugar maravilloso en el que pueden ocurrir cosas como que te encuentras con tu autor favorito por las avenidas de la feria y te termines tomando una caña con él mientras te firma su libro. Pero para mí, este año, la Semana Negra ha sido el escenario de la realización de un sueño.

 

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Ana María Matute. Fotografía de Laura Muñoz Hermida

 

Si hay una escritora en lengua española que admire y que me haya inspirado para convertirme yo misma en escritora, esa es sin duda Ana María Matute. Cuando me enteré de que iba a venir a la Semana Negra este año, me puse a dar saltos de alegría, metí mi ejemplar de "Olvidado rey Gudú" en la maleta y crucé los dedos para intentar encontrar un huequecito en el que me lo pudiese firmar, consciente de que al ser tan mayor igual no iba a firmar libros a nadie por puro cansancio. Qué equivocada estaba y qué pronto iba a averiguar que si algo caracteriza a Ana Mª es su vitalidad.

El miércoles me levanté temprano, metí el libro en mi bolso y me fui tan contenta al hotel para asistir a la rueda de prensa que ella había exigido tener como el resto de autores y que no se había preparado en un principio para no cansarla. Eso debería habernos dado una idea de cómo iba a desarrollarse el resto del día. ¡La Matute puede con todo!

 

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Conseguí un asiento en primera fila en la rueda de prensa y me dispuse a disfrutar de cada palabra que saliese de su boca. Ana Mª, "la sabia", como nos referimos a ella algunos amigos, una parte de la historia de la literatura, a la que estudiamos y leemos desde pequeños, estaba ahí delante de mí. Y me miraba de reojo. Ummm, ¿por qué lo haría? Pronto lo sabréis.

 

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Elena Martínez. Fotografía de Laura Muñoz Hermida

 

Laura Muñoz Hermida, que tiene buen ojo para las fotos, supo captar mi cara de adoración absoluta mientras con mi cámara (que se quedó sin batería) grababa la rueda de prensa en un vídeo. Por desgracia, Ana Mª habla tan bajito que no se oye casi nada de lo que grabé, por lo que no os lo puedo transcribir aquí.

Empezó contándonos lo feliz que se sintió cuando ganó el premio Cervantes, nos habló de sus libros, y entonces empezó a hablar sobre literatura infantil y juvenil. Olé por ella. Nos dijo que se sintió horrorizada cuando se enteró de que en un instituto habían puesto su libro "Luciérnagas" como lectura obligatoria. Ella no quiere que se obligue a los jóvenes ya no solo a leer sus libros, sino ninguno. La lectura debe ser orientada, pero no forzada. Se les puede sugerir varios títulos y que elijan, pero nunca imponerles uno a la fuerza porque entonces la lectura no es por gusto, sino por obligación y eso hará que dejen los libros de lado muy pronto.

Cuando nos contó que estaba pensando ya en una nueva novela, le pregunté si sería para adultos o juvenil, me contestó que para adultos, que los infantiles y juveniles ya los escribió en su día y ahora prefiere escribir para adultos. Nos quedan obras infantiles como "Paulina" o "El polizón del Ulises" para introducir a nuestros pequeños en la obra de esta autora, lecturas que recomiendo y que recuerdo con cariño desde mi infancia.

 

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Ana Mª Matute y Elena Martínez. Fotografía de Laura Muñoz Hermida

 

En esta foto, podéis ver como firma mi ejemplar de "Olvidado Rey Gudú". De este libro nos contó que siempre fue su favorito, que lo escribió durante años (luego me enteré de que se lo leía a sus sobrinas y ellas no querían que lo publicase porque era su historia).

 

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Ana Mª Matute y Elena Martínez. Fotografía de Laura Muñoz Hermida

 

Laura captó en ese momento mi cara de ¿me pongo a llorar o a reír? ¡Está hablando conmigo!… ¡y dice que me parezco a su sobrina Celia! Jajaja, por eso me miraba tanto mientras hablaba. Resulta que la hija de Sapo, la sobrina que la acompañaba en este viaje, es casi casi un calco de mí, y yo le recordaba muchísimo a ella. Quizá fue gracias a eso que mi día iba a cambiar de una forma inesperada…

 

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Posando las dos juntas, y sí, Ana Mª tiene un gin-tonic en la mano, si la reina madre se conserva así, ¿quiénes somos nosotros para decirle nada a nuestra autora más maravillosa? ¡que se conserve por muchos años y nos siga regalando con sus obras!

 

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Cuando terminó la rueda de prensa, Ana Mª fue a la cafetería del Don Manuel, donde firmó ejemplares de algunos de sus libros (¡me llevé otro firmado!).

Y ahora viene uno de los momentazos del día. Lorena Nosti, la responsable de prensa de la Semana Negra, sabía que yo adoraba a Ana Mª y que, además, el grupo con el que yo solía ir a comer se había marchado ya del hotel, así que me propuso comer con ella. Yo acepté… y casi me da un yuyu cuando veo que vamos a la mesa en la que están Ana Mª y Sapo esperando para comer. O.o

¿Puede haber felicidad más absoluta? Pues, aunque parezca imposible, sí, la hay, ¡pero os lo contaré más adelante!

 

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Sapo, Lorena Nosti, Ana Mª Matute y yo.

 

Me encanta esta foto que nos hicieron, no recuerdo qué le estaba contando en ese momento, creo que algo sobre literatura juvenil en referencia a lo que ella había contado durante la rueda de prensa.

Le expliqué los eventos que yo organizo en Madrid y Valencia (Tiramisú Entre Libros) y le gustó mucho la idea, le encantan los eventos distintos, por eso se lo pasó tan bien en la Semana Negra, le gustó mucho el concepto de este evento literario.

 

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Una cosa que le hizo mucha gracia fue el nombre del vino que pusieron en la mesa, no pudo evitar reírse al pensar lo apropiado que era que pusiesen ese vino en un hotel lleno de escritores, ¿por qué será?... Desde luego, Ana Mª es divertida a más no poder. Conserva una lucidez asombrosa para su edad, y estar junto a ella mientras la escuchamos contar anécdotas sobre sus viajes, sobre escritores, o algo como el nombre del vino hace que la sonrisa no se despegue de los que la escuchamos en todo el día.

 

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En esta foto, Ana Mª está con mi copia de "Olvidado rey Gudú", leyendo el final en voz alta, porque ya no se acordaba de qué había escrito y quería refrescarse la memoria. Esa lectura, otro de los tesoros que guardaré en mi memoria para siempre, su voz pausada, su mirada serena al levantar la mirada del libro y decir "Me sigo emocionando tanto ahora al leerlo como cuando lo escribí, es tan triste…"

Durante la comida, mientras hablábamos, hubo un momento en el que ella me interrumpió y me dijo: "Tú eres escritora". Yo le contesté diciendo que bueno, escribía pero aún no había publicado nada, a lo que ella me contestó. "No, tú ERES escritora, lo sé, no me equivoco nunca, tienes algo especial. Publicarás". En ese momento pensé que ya podía morir feliz, que mi hada favorita de la literatura me había dicho algo que nunca iba a olvidar. Aunque luego no se cumpla su vaticinio, para mí sus palabras significan muchísimo, es algo único que la persona que más admiras te diga algo así.

 

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Después de comer nos dirigimos al recinto de la Semana Negra, donde José Manuel Fajardo charló con la autora sobre su obra, recordando momentos vividos con ella, ya que comparten amistad que dura ya muchos años. Hubo momentos graciosos en los que ella se peleaba con el micrófono porque como no oye bien, habla bajito y tenía que acercarse el micrófono muchísimo para que el público pudiese escucharla.

Conocer a José Manuel Fajardo gracias a Ana María Matute fue otra de las cosas buenas de la Semana Negra, yo tengo en casa su libro "El converso", y fue toda una sorpresa darme cuenta de que era él el autor. Un hombre encantador y un placer poder compartir tiempo con él estos días.

 

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En un principio, Ana Mª no iba a firmar libros, pero ella dijo que sí quería hacerlo, y que serían todos los que el público le pidiese, que para eso había venido. ¿Se puede ser más encantadora? Mirad la foto, qué alegre está, verla disfrutar haciendo algo así es único. Es una mujer que no piensa en sí misma como alguien importante, que se sonroja cuando se le dice que es la mejor escritora en lengua española, que niega serlo con una modestia sincera. Muchos autores deberían aprender de ella a tener una actitud que hace precisamente de ella un mito.

 

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José Manuel Fajardo, Juan Miguel AguileraAlfonso Mateo-Sagasta y Ana María Matute

 

Tras la charla y las firmas, Ana Mª estuvo un rato en la zona VIP (básicamente la zona tras la carpa a la que iban escritores y prensa a descansar y tomar algo entre presentación y presentación). Allí pudo conocer a más escritores que habían acudido a la Semana Negra que le iba presentado José Manuel Fajardo, entre ellos, Juan Miguel Aguilera y Alfonso Mateo Sagasta, dos grandes autores cuyos libros os recomiendo leer.

Y fue aquí cuando recibí la última sorpresa del día: estábamos hablando y le preguntaban a Ana Mª qué quería cenar esa noche, ella contestó que fabada (sí, señores, ¡es una jabata!) y entonces se dirigió a mí y me dijo que me invitaba a cenar. Por supuesto, acepté encantada.

No tengo fotos de esa noche, me tiene que enviar una Sapo, su sobrina, en la que salimos los cuatro que cenamos juntos (José Manuel, Ana Mª, Sapo y yo), pero aún no me la han podido enviar y no sé si llegará a tiempo para la crónica. En cualquier caso, deciros que fue una noche mágica, llena de risas y buenos momentos. En mi mente, recuerdo a Ana Mª disfrutando como una niña pequeña con los pequeños placeres que le da la vida, una buena comida, una reunión con amigos. Ella es feliz y lo transmite a su alrededor. Y es que tiene el espíritu de una niña pequeña en el cuerpo de una señora mayor, es un hada, una creadora de sueños, esos sueños que nos regala en forma de libros y que nos acompañarán siempre.

 

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 Guillermo Roz y Ana Mª Matute

 

Al día siguiente, yo estaba en el restaurante del hotel hablando con Guillermo Roz, autor argentino que recomiendo leer, cuando bajaron Sapo y Ana Mª a comer y se sentaron en nuestra mesa. La misma emoción que sentí yo el día anterior, la sintió Guillermo en esta ocasión. Les hice esta foto para el recuerdo. 

A la mesa se acercaron varios escritores para saludarla y despedirse de ella, entre ellos Cristina Fallarás (en la foto), y su amigo José Manuel Fajardo (en la otra foto).

 

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Ana Mª Matute y Cristina Fallarás

 

 

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Ana Mª Matute y José Manuel Fajardo.

 

Tras la comida llegó la despedida, más que emocionada y triste. Pero ella seguía bromeando hasta el último momento. Cogió mi mano y me dijo con una sonrisa pícara: "Adiós, Celia" y se rió, porque Celia es el nombre de su sobrina, a la que no había dejado de comparar conmigo. Me dijo que fuese a visitarla a Barcelona y, si está en mis posibilidades, lo haré.

Sentir esas manos frágiles en las mías, ese cariño con que me hablaba, escuchar su voz tan dulce y a la vez tan enérgica, son los últimos recuerdos que tengo de ella antes de que subiese al coche que la llevaría al aeropuerto. Son recuerdos mágicos, recuerdos que no se borrarán nunca de mi memoria. Nunca soñé que lo que había vivido el día anterior fuese posible, pero no fue un sueño, sino realidad. Ella, que me empujó a escribir sin saberlo cuando terminé de leer la última página de "Olvidado rey Gudú", me había hecho pasar el mejor día de mi vida. Y esto, señores y señoras, solo es posible en la Semana Negra, nunca podré estar más agradecida a este festival que como me siento ahora mismo. Gracias, gracias, gracias.

 

Mi tesoro más preciado

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Esto es la Semana Negra… ¡Y sigue!
 

 

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