Anika entre libros

Un regalo imprescindible

Anika Lillo, diciembre 2004


Desde que era niña recuerdo haber tenido regalos navideños relacionados con juguetes, pero también en aquella época Erikinfantil una de mis hermanas me regaló varios libros de una tal Enid Blyton. Coincidían con lo que a una cría de mi edad podía interesar: jovencitas estudiantes en un internado, sus travesuras, sus problemas, sus nuevos intereses… Y jamás abandoné la lectura. Antes de eso yo ya leía y escribía, pero el hecho de que en mis regalos navideños entraran los libros era algo novedoso, y me gustó.

Con el tiempo -todos lo sabéis- yo he seguido leyendo y mucho, y he continuado recibiendo libros como regalos de navidades o cumpleaños, pero también me he preocupado en ser yo misma quien regalaba libros a mis sobrinas, sobrinos e hijos. La razón es la misma, quiero que se enamoren de la lectura.

Elegir la lectura apropiada a veces no es fácil, hay niños vagos para leer, tenemos que saber qué podría interesarles. Es por eso que para convencer a los críos de lo bueno que es la lectura lo principal es contarle que aprendiendo a leer y devorando libros vivirán aventuras excitantes, pulpos gigantes, historias de caníbales, de amor, de princesas, de gnomos, de volcanes en erupción, de pandillas divertidas… y conforme crecen vas buscándole otro tipo de novelas, éstas más largas y con cierto contenido educativo -o quizás de avertencia-. Tales novelas, ya para adolescentes, son las que suelen escribir autores como Alfredo Gómez Cerdá, Jordi Sierra i Fabra, Jorge Gómez Soto, Eloy M. Cebrián, etc… (autores estos que o bien yo misma he leído o bien he regalado a mis sobrinas). ¿Acaso nadie se acuerda de Fray Perico y su borrico de Juan Muñoz Martín?

Porque no todo es Harry Potter (J. K. Rowling) y Artemis Fowl (Eoin Colfer), en España también tenemos autores imprescindibles para nuestros familiares más pequeños, y aunque ellos quizás el libro lo aparquen en un principio en un estante, llegará el día en que les llamará la atención eso que les dijiste de "en este libro un niño muy valiente debe cruzar un puente y no puede caerse, porque abajo hay cocodrilos, pero cuando logre pasar el puente vivirá una experiencia inolvidable. Si quieres descubrirlo tienes que leerte el libro, si te lo cuento no tiene gracia". Los niños lo imaginan con su visión de espectador -pues son grandes devoradores de televisión- y finalmente desean vivir esa aventura y descubrir qué pasa después. El día menos pensado el libro se rescata del estante y el niño comienza a leer. Y si hay suerte con la Erik1elección, te pedirán más.

Mi hijo lee libros infantiles de su edad -reconozco que algunos le cuestan porque tienen mucha letra, pero los lee-, cómics, el suplemento infantil del periódico, cuentos, revistas infantiles, incluso el Muy Interesante para niños, y libros que le traigo de la Biblioteca además de los que le compramos (muchos no son novelitas ni cuentos, sino enciclopedias de animales, que es lo que le gusta), y los lee y los relee, incluso los lleva al colegio para enseñarlos con el permiso de su profesora. Hasta he conseguido que empiece a hacer sus propias fichas (mi hijo tiene 7 años). Muchas noches, para convencerle de que ya se tiene que ir a dormir, le permito que lea algo, y resulta. Poco a poco le engancho a la lectura. Y ése es un premio, tanto para él como para mí como madre.

Hay libros que son ya míticos entre los adolescentes (al margen de la saga Potter o Fowl) como los de los americanos J. D. Salinger y su "El guardián entre el centeno" o "Rebeldes" de Susan E. Hinton, y lo que más llama la atención de los adolescentes es que lo haya escrito una jovencita de dieciséis años (incluso suelen olvidarse de que ya no tiene esa edad). También están los libros como "Ami, el niño de las estrellas" (Enrique Barrios) o el ya famoso "El principito" (Antoine de Saint-Exupéry), libro que se lee a cualquier edad.

No nos olvidemos de Michael Ende y su "Historia interminable" o "Momo" que es más sencillo de leer aunque necesita cierta comprensión para entender lo que Ende quiere contar, o de las historias infantiles de Roald Dahl. Los niños no son tontos, además de imaginación tienen neuronas, sólo hay que saber cómo conseguir hacerles tener interés por algo. ¿Le gustan los tiburones? Vete a la Biblioteca y busca un libro donde salgan tiburones. ¿Que le gustan las hadas? Pues lo mismo. Que ellos comiencen a interesarse por la lectura es en parte habilidad nuestra, no a todos les nace leer, hay que buscar sus puntos flacos, sus prioridades, si les gusta reir, si prefieren que tengan dibujos, si leen rápido o lento, si tienen interés en algún tema en especial.

No perdais la oportunidad de regalar estas Navidades libros a todos los niños de vuestra familia. A mi hija de 19 meses le fascina abrir sus libritos de bebé y señalar con el dedo para averiguar cómo se llama cada dibujo. Y así espero que siga, porque con el tiempo, también llenaré su estantería de libros, aunque en vez de tiburones y brujas tenga que comprarle Erik2cuentos de hadas y princesas.

En cualquier caso como petición navideña, me gustaría sugeriros que buscáiseis libros de autores españoles, que hay muchos y muy buenos.

Una última nota: a mi hijo le encanta el terror, y una de las promesas que le he hecho es que cuando sea mayor le dejaré mi colección de libros de terror. Quizás entonces no tenga el mismo interés, pero no importará, para entonces ya habrá hecho un largo recorrido a través de la lectura.

Felices fiestas y felices libros.


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