Anika entre libros

Sugiero leer "El general del ejército muerto" de Ismaíl Kadaré

José Santos, mayo 2010


En esta portentosa aventura literaria, "ópera prima" de uno de los mejores escritores vivientes, quizás sea Albania, la Tierra de las águilas - según el significado de su nombre autóctono- , la protagonista principal de una historia que como tantas otras se han escrito sobre esta tempestuosa porción del mundo, una región sobre la cual un día Winston Churchill dijera: "los Balcanes producen más historias de las que pueden consumir".

Pero esta historia es singularmente un sombrío cántico a la paranoia humana que tiene todos los ingredientes de una tragedia griega, y nos lleva a una Albania de medio siglo atrás, a una misma Albania milenaria que marcada por el paso del tiempo y por sus reiterados padecimientos históricos, tiene aún la mirada severa de los espectros que la frecuentan, tiene la altivez indómita de las águilas, y también la letra poderosa de Kadare, testigo de los horrores del siglo XX, que con esta novela ha construido una obra increíble, regida por las leyes de los mitos y la tradición secular de su patria.

Terminada la segunda guerra mundial, y tras un acuerdo firmado por los gobiernos italiano y albanés, un general italiano y un sacerdote católico, marchan hacia Albania con la misión de desenterrar y repatriar los restos que puedan hallar, de los soldados italianos muertos durante la guerra en aquellas tierras.

"Cual ave orgullosa y solitaria, sobrevolarás esas montañas silenciosas y trágicas para arrancar a nuestros pobres muchachos de su pétreas garras". Este clamor pronunciado por una de las madres de aquellos soldados, antes de la partida hacia la fúnebre y sombría tarea encomendada, repiquetea en los oídos del general mientras el avión se acerca a su destino. El militar acoge esta tarea con el sentido propio de su rango, con la grandeza que para él, la labor a emprender tenía la solemnidad de los ritos homéricos.

No importa el recelo ni la frialdad de los albaneses. No importa la lluvia interminable, su ejército se pudre en los abismos, en las alturas de los montes y en los páramos de aquella tierra huraña, y él debía cumplir con su misión. Ese ejército muerto estaba allá abajo, inmóvil, fosilizado, oculto por el barro, y él tenía que alzarlo y llevarlo de vuelta a su patria. No detienen al general, ni el frío temible del invierno, ni las pesadillas que poco a poco van poblando su mente, delirios siniestros en la que los cadáveres que va desenterrando, regresan a la vida y él los gobierna y conduce. A medida que avanza en su aciaga tarea, se va enterando de las historias de algunos cuerpos recobrados de ese ejército muerto que debe desenterrar ante la mirada turbia de aquellos albaneses, seres en los que aflora el rencor y el recuerdo de sufrimientos milenarios transmitidos por generaciones. Y mientras avanza en la lúgubre exhumación de los que antes fueron hombres y un día llegaron con sus armas tratando de conquistar esa indómita tierra de águilas, todo se torna irreal en su derredor y del mismo modo que el sacerdote, ya no logra comprender la verdadera naturaleza de aquella empresa que lo ha proyectado sobre el fondo de fatales e implacables ruinas pobladas de espíritus, en la perspectiva de la historia como teatro de la muerte y el ineluctable descenso hacia el polvo y a su propia desintegración moral.

Ismaíl Kadaré narra en este libro, la visión de los habitantes de una Albania remota que observan los cambios producidos en esos hombres , que no obstante están dispuestos a cumplir una tétrica misión, una empresa inaudita y descomunal iniciada con orgullo y determinación, pero que a medida que van asumiendo la comprensión de lo irracional, el conocimiento de una tarea que no tiene la grandeza conferida por su gobierno, y ven más allá, donde ese mundo antiguo que ellos vuelven a invadir, se aferra por siempre a las piedras y a las entrañas de las cosas vivas y mora en la sangre de los hombres. Y perdonan la hostilidad de ese mundo que les resulta manifiesto y tan frío como debe serlo para todo aquel que ya no tiene para combatirla, otra cosa que sí mismo.

Ismail Kadaré, nació el 28 de enero de 1936, en Argirocastro, un pueblo montañés al sur de Albania, ha escrito hasta el momento unos veinticinco libros, casi todos ambientados en su patria natal y ha sido galardonado con el Premio Booker Internacional y con el Premio Príncipe de Asturias de las Letras. Desde 1991 reside en París. "El general del ejército muerto" fue su primer libro, el que indiscutiblemente le ha valido el reconocimiento internacional y es catalogado como uno de sus trabajos más expresivos y alegóricos.

Kadaré ha construido una obra grave, profusamente literaria en su esencia, una obra que se alza en toda su majestuosidad más allá del conocimiento de los extraños laberintos del alma humana, una obra que ha escapado de la mera consideración editorial, para alcanzar la dignidad de las grandes narraciones de los tiempos modernos.

 

+ Ismaíl Kadaré

 

 

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