Anika entre libros

José Luis Giménez: el hombre que persigue su sueño

Esther Paredes, noviembre 2010

 

Se me ofrece la posibilidad de escribir una recensión sobre alguno de los libros de José Luis Giménez. Entiendo, sinceramente, que eso también lo podría hacer cualquiera de sus numerosos lectores. Tampoco sería descabellado disponer de un comentario serio de las obras de este escritor si un avispado alumno de instituto optase por uno de sus libros como alternativa a textos sesudos a la hora de realizar el resumen que le demandan. Dispondríamos entonces de un trabajo con referencia bibliográfica, información sobre el autor, un resumen objetivo y analítico, la valoración crítica y finalmente, una conclusión.

Sin embargo una recensión no es lo que me apetece ofrecer a quienes deseen aproximarse al trabajo de este incansable buscador. Prefiero compartir la mirada personal y, por qué no decirlo, subjetiva, de una lectora que, además, conoce al autor, a la persona que hay detrás del personaje que firma libros y, por si esto fuese poco, la mirada al fin de alguien que conoce la quête, la demanda, el grial que en definitiva impulsa el trabajo de este intrépido investigador. Sus proyectos se fraguan en ocasiones durante décadas. Son la respuesta a interrogantes que necesitan ser despejados. Una forma, al fin, de aportar luz a las brumas de inquietudes que no aceptarían ser relegadas al olvido.

A la hora de tomar entre nuestras manos un libro de José Luis Giménez es conveniente estar sobre aviso: antes de entregarse con todo su empeño a la investigación de un tema histórico, nuestro detective intemporal estará atendiendo en primer lugar a sus certezas. Desde lo más profundo de sus recuerdos arcaicos parecen surgir los impulsos que le mueven a seguir un rastro o una pista; sucumbirá a la llamada de una memoria real o imaginada, pero fructífera al fin; perseguirá con tenacidad toda huella, leyenda, tumba o lugar que entienda pueda estar relacionado con su trabajo. No desatenderá ninguna indicación sin amedrentarse por la distancia que lo separe del objeto a estudiar. Se documentará y entrevistará a quien haga falta para obtener la información que persigue. Su tenacidad rozará el empecinamiento. Los reveses sólo lo detendrán por un corto espacio de tiempo. Superará obstáculos insalvables para otros y defenderá sus tesis frente a quien haga falta. Ardua tarea, porque en no pocas ocasiones se las verá con algunos de los representantes más reaccionarios de la sociedad.

Sus libros van tomando cuerpo mientras escribe instalado en un saber antiguo y lejano, no del todo olvidado, y por eso mismo de alguna forma presente todavía en vaya usted a saber que recóndito lugar de la memoria colectiva. Aún en el caso de que esa memoria fuese una traición respecto a los hechos históricos aceptados y documentados, la historia que se nos revelará desde la mirada que proyecta José Luis Giménez dará como resultado un relato muy inspirado y fruto de la información cosechada en el largo camino de su trabajo de investigación. Será una eclosión largamente gestada. Cuando el proyecto llegue a su madurez lo veremos publicado para que todos tengan acceso a esa personalísima visión.

Tanto si José Luis Giménez nos invita a un viaje por el Nilo como si dirige nuestra mirada hacia el sur de una Francia merovingia, estaremos ante un viaje personal, de evolución interior, de búsqueda de respuestas. Los hallazgos, engarzados en un escogido rosario de relatos, culminarán finalmente en una obra de ficción para unos, de investigación para otros, de lejanos recuerdos en el tiempo para la mayoría y en todos los casos, de satisfacción para un lector interesado en los temas que se nos proponen. La invitación a seguir los pasos andados por nuestro mentor durante el largo proceso de recopilación de información, o de trabajo de campo, va creciendo en el paladar del lector. Se nos ofrecen las pistas necesarias para retomar ese sendero y añadir nuestra mirada al conjunto. Como en un gran caleidoscopio podemos ir aportando nuestras esquirlas de variados colores y darle una nueva vuelta de tuerca a los estímulos adquiridos con la lectura.

Atender a la invitación que nos hace este autor para arrojar sobre hechos históricos una mirada no confirmada, pero posible, puede revertir en un pasatiempo estimulante de caluroso verano o en inspiración serena para gélidas tardes de invierno.

 

+ José Luis Giménez

 

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