Anika entre libros

Feria del Libro de Lisboa. Tras la tempestad, la bonanza

Alvar Mendez, mayo-junio 2008


Parece acertado el titular que ha elegido un diario nacional para definir lo que ha ocurrido con la Feria del Libro de Lisboa que hoy (24 de mayo), abre sus metafóricas puertas hasta el 15 de junio, tras varios días angustiosos en los que incluso llegó a peligrar su celebración, cuya cancelación fue anunciada en uno de los noticiarios de la RTP.

Estoy convencido de que si Eça de Queiroz y Ramalho Ortigão hubieran tenido la oportunidad, superarían con creces, en este caso, el éxito obtenido con el misterio de la carretera de Sintra, porque material para escribir relato folletinesco hay más que de sobra. No falta de nada: incertidumbre, acusaciones, celos...

Y todo empezó por una disputa entre los participantes y organizadores (es un decir); una especie de pelea de familia mal avenida o de rencilla entre editores, o sea empresarios, basada más en cuestiones de apariencia, con un trasfondo dinerario, que de amor a la cultura.

Y mientras tanto, la Cámara Municipal de Lisboa y los ciudadanos en general, quedamos como espectadores asombrados. Unos amenazando con quitar las subvenciones a la Feria, y otros -nosotros- temerosos de que después de 78 años, Lisboa se quede sin este evento cultural, de forma que lo que no prohibió la dictadura, lo destruye el afán de protagonismo.

Se esconde en este asunto un profundo desprecio por los lectores. Porque a nosotros ¿qué más nos importa que la casa editora que representa, entre otros, a José Saramago -el Grupo Leya- y que es la mayor de Portugal quiera estar en la Feria con un pabellón diferenciado?

Lo que deseamos es que una vez al año podamos acceder a los libros, a los autores, y no precisamente para recoger firmas, y si, si ello es posible, a los eventos que se organizan alrededor de la citada Feria, que buena falta hace en esta país.

¡Pues no!, unos que quieren un pabellón más grande que el de los restantes, y los otros (APEL) que no ceden y quieren un modelo único de caseta. Y así pasan las horas y la tensión crece porque no se logra un acuerdo.

Y entonces llegan las declaraciones que contribuyen a que la marejadilla se convierta en marejada: se acusa, por parte de la Unión de Editores Portugueses (UEP), al presidente de la Cámara lisboeta, Antonio Costa, de ser un mero portavoz de Leya y de defender sus intereses.

Costa responde con la amenaza de retirar los subsidios para la celebración de la Feria que son de unos 250.000 euros y, sin éstos, no parece que sea viable su celebración. Para empezar porque no habría policías para la vigilancia del recinto. ¡La cultura custodiada por la policía!

El presidente de la Cámara dice que no dará subvenciones a un evento en el que no estén todos los editores representados.

No quiero tomar partido porque lo que me interesa es que la 78 Edición salga adelante, pero hay que reconocer que Leya, representa a personas de la talla de Saramago, Antonio Lobo Antunes y Lidia Jorge, que son, posiblemente, los más significados escritores portugueses de este momento. Así que aunque moleste a algunos, el sentido común aconseja tener en cuenta ese dato a la hora de tomar decisiones. Aunque, también es cierto, que las normas deben obligar a todos.

En fin, el caso es que ahora el retraso en la apertura, de casi una semana, se debe, según dicen, a que hubo que dar tiempo a que se apuntaran más participantes de los 188 que estaban previstos inicialmente y de los que 35 lo fueron a través de la UEP. Es una curiosa excusa que, por supuesto, nadie se cree.

Esperemos que los avispados periodistas estén hoy en la apertura del evento y preguntan al Presidente de la Cámara y a su responsable de Cultura, Rosalía Vargas, sobre estos incidentes. Estaremos atentos.

Se supone que el año próximo la Feria durará un mes a partir del 15 de mayo, pero con estos precedentes animo a todos aquellos que tengan interés, y tiempo, para que aprovechen la ocasión y acudir ahora, no vaya a ser que el año venidero ocurra otro incidente similar pero sin final feliz. La Feria abre a las 16:00, excepto los sábados y domingos que los hace a las 15:00.

Alvar Mendes (Lisboa)

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