Anika entre libros

"El lector": Lecturas de la verdad

Elisa Rodríguez Court, enero-marzo 2009


Qué frágil es la verdad, cualquier verdad. Es la sensación que queda del proceso judicial contra Hanna, protagonista del libro El lector, de Bernhard Schlink. La condenan a cadena perpetua por la muerte de cientos de mujeres cuando era guardiana en el antiguo campo de concentración de Krakau. La culpan de haber rechazado un trabajo en la empresa EllectorSiemens para, en su lugar, ingresar en las SS. Basándose el juez en un informe que Hanna, asustada y bajo presión, reconoce haber escrito, también la acusan de no haber evitado la muerte de presas encerradas bajo llave en una iglesia en llamas. Asimismo, es acusada de haber escogido a mujeres para que le leyeran en voz alta pasajes literarios y al día siguiente, cumpliendo con la orden superior de la selección diaria de mujeres, enviarlas en tren a Auschwitz, donde ella sabía que serían ejecutadas.

El joven estudiante de derecho que por azar asiste al juicio, amante en la adolescencia de esta mujer 20 años mayor que él y a la que él le leía en el pasado en voz alta, descubre, de pronto, la otra cara de la verdad: Hanna, a quien no había vuelto a ver, no sabe leer ni escribir. Se avergüenza de su analfabetismo y ha vivido escondiendo su vergüenza. Por eso no aceptó el trabajo en Siemens para el que no estaba facultada. Tampoco pudo escribir el informe, base de su condena. Elegía a sus lectoras no para enviarlas a Auschwitz, sino para hacerles soportables los últimos momentos antes de su destino a la muerte inevitable. Ella misma espetó al juez, gritando desesperada: "Qué habría hecho usted si hubiese estado en mi caso como guardiana? Todos los días había que enviar 60 mujeres a Auschwitz, porque otras 60 venían aquí en su lugar". El juez recurrió a la indignación para enmascarar su silencio como respuesta. Y llegados a esta última cuestión, queda por respondernos a nosotros mismos la siguiente verdad: ¿Cómo habríamos actuado en una situación en que se nos hubiese ordenado, como a Hanna, enviar en tren a seres inocentes que serían con toda seguridad asesinados sin piedad?

+ Bernhard Schlink

 

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