Anika entre libros

De plagios y otras historias...

Iván Mourin, mayo-junio 2009

De plagios y otras historias... 


Si alguna vez llego a ser un autor reconocido, no será por las historias de mis novelas, sino por las anécdotas que surgen a partir de ellas.

Ninosperdidos"Niños perdidos", mi primera novela, una historia de terror vampírico, ha adquirido la fama de ser mi obra "maldita". ¿Por qué? Simple: he perdido capítulos enteros, escritos a mano y a ordenador; cuando estaba todo pasado a limpio, corregido y demás, el ordenador se cascó y sólo pude recuperar parte de la obra; las copias de seguridad también fallaron; se empaparon hojas y descifrar lo que allí decía era trabajo para criptólogos;… y al final, la editorial también quiso participar con tan mala racha, entre otras cosas, poniendo pegas a la hora de liquidar las cuentas sobre las ventas.

Vamos, algo digno de recordar.

Por suerte, ahora la obra está libre de ataduras, y he decidido reescribirla. Creo que puede sacarse más provecho de ella, sobre todo con la madurez léxica, gramatical y estructural que he ganado con los años (la escribí con quince años, y ahora ya voy para los veintinueve). Así, de paso, la "purifico" para ver si esta vez es la maldición la que se avería. Y debe de estar haciendo ya efecto, porque me han ofrecido la posibilidad de reeditarla cuando esté finalizada.

"Sociedad Tepes" (Ed. Atlantis), mi segunda novela, un thriller sobrenatural, que salió a la venta en marzo de 2009, también ha comenzado a cultivar su anecdotario. Por suerte, no es nada grave, de momento. Ni he perdido capítulos, ni he tenido problemas con el ordenador, y con la pluma sólo los tenía cuando se me acababa la tinta, cosa que se soluciona cambiando el cartucho. Además, estoy muy contento con la editorial: tenemos una buena relación editor-escritor, las Sociedadtepespresentaciones han ido muy bien, y me han ofrecido escribir un libro nuevo de no-ficción, pero con mi sello escabroso y sangriento (charcutero dirían mis compañeros de tinta de Calafell), y la colaboración en un recopilatorio de relatos de terror.

El gafe literario se ha esfumado, toquemos madera.

Sin embargo, ha surgido la primera anécdota por la que "Sociedad Tepes" será recordada personalmente, y por alguno más: el plagio. Cierto día, después de ir al cine a ver Millenium, recibí un comentario para añadir en mi página, ivanmourin.com, en el que se comentaba que esta novela le recordaba al autor, en algunos contrastes, a la novela de una amiga, y que buscaría "Sociedad Tepes" en la biblioteca o en alguna tienda para ver el parecido, porque le intrigaba.

Como cualquier otro, me puse hecho una furia.

Le envié un mensaje pidiéndole el nombre y la obra de la chica, para comprobar personalmente estas similitudes. Además, averigüé bastante rápido quién era la autora, y cuando leí la sinopsis, no se parecían ni en el blanco de los márgenes. Al mismo tiempo, creé una entrada en la página, incluyendo el mensaje, llevado por el mal genio, en la que tildaba a la persona del comentario de "individuo", "personaje",… apelativos que, aún sin ser nada fuertes, no son agradables.

Por suerte, todo quedó en un malentendido. Quien escribió dicho comentario se disculpó, pues vio que realmente no había concordancia entre las obras, y yo, más calmado, me disculpé también, por mi salida de tono, bastante infrecuente en mí. Borré el post y escribí uno nuevo aclarando el error.

Lo peor que se le puede hacer a un escritor es acusarlo de plagio o de que su obra la ha escrito otro. La escritura es algo bello, magnífico, que nos permite forjar y pulular por nuestras historias como dioses de tinta, acompañando a nuestros personajes de la mano como padres y madres que somos de lo que creamos. Es muy cruel que se culpen de cosas tan duras, y que por ello puedan provocarse malentendidos de esta índole que nos pueden conducir a problemas tan gordos como los legales.

En este mundo de papel, los escritores debemos unirnos para mostrar lo que sabemos hacer y disfrutar con y de ello, no tropezar con baches de este tipo que hacen de la creatividad algo dudoso.

Por todo esto, debemos seguir creando, fabricando más historias para los lectores y para nosotros, y dejarnos de malos rollos.

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