Anika entre libros

Fallo del jurado del I certamen de microrrelatos Anika Entre Libros

Antonio Giménez, enero 2014

 

Hace casi un año, y ante la larga espera del reestreno de la revista Anika Entre Libros por demoras ajenas a nosotros, decidimos realizar un certamen de microrrelatos al que se sumaron muchas personas de las redes sociales con más de cien microrrelatos presentados. Los micros debían ser de terror, fantasía o misterio. Con este artículo, por fin ha llegado el momento de anunciar los ganadores que se derivaron del fallo de un jurado formado por:

- Emilio Bueso

- Joe Álamo

- Juan Miguel Aguilera

- Álvaro Bermejo

- Anika Lillo

Los premios son los siguientes:

 

Primer puesto por el relato "La casa humana" para Lourdes García Pinel: Lote de quince libros.

Segundo puesto por el relato "Jacinta" para Javier de la Calle: Lote de diez libros.

Tercer puesto por "Elija su destino" para Carmen Redón Pomar: Lote de cinco libros.

Premio del público: Microrrelato con 156 "Me gusta" en Facebook para "Virginidad" de Antonio Domínguez López: Lote de cinco libros.

 

Las editoriales que han colaborado en la formación de los premios han sido:

Editoriales que participan con pack de libros:

5 libros RBA

5 libros Páginas de espuma

5 libros Ediciones Versátil

5 libros Ediciones B

5 libros Roca editorial

5 libros Penguin Random House

5 libros Espasa

 

Regalo -libros -editoriales

 

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Los micros ganadores:

 

 

Primer premio: La casa humana, Lourdes García Pinel

Hace mucho que las paredes de nuestra casa son de piel, aunque no conseguimos recordar en qué momento empezó a correr sangre por las cañerías ni cuándo comenzaron los latidos de las lámparas. Sin embargo, nos fuimos acostumbrando a recorrer las salas de carne, con pasos cada vez más pesados por miedo a causar heridas, pero era casi imposible no lastimar aquella delicada piel con nuestros torpes miembros… Un día mi madre enfermó. "Mamá, ten cuidado", le decíamos, pero ella se arrastraba como un trasto viejo sin ningún miramiento. Entonces, una de las cañerías se malogró, y la casa humana comenzó a proferir gritos tan clamorosos que nos sentimos amenazados. Las puertas se abrieron como fauces hambrientas, y las ventanas nos acechaban por todas las habitaciones…, parecía que íbamos a ser engullidos. Mi padre contemplaba aterrado la tragedia, sin poder hacer nada, sin poder mover sus patas de madera y su respaldo de terciopelo, sin poder salvar a mis hermanas que proferían gritos de mimbre.

 

Segundo premio: Jacinta, Javier de la Calle

Jacinta se indignó cuando apareció su marido. Ella se había acostumbrado a estar sola en aquel desvencijado nicho.

 

Tercer premio: Elija su destino, Carmen Redón Pomar

El sol me hace cosquillas en la nariz. Ahora ya no. Un giro violento y de pronto la oscuridad es cegadora. La Tierra se interpone entre un lisiado y el sol. Me envuelve la nada: la veo -negra-, la escucho -muda-, y así huele el cilindro en el que viajo: vacío. Tan solo percibo mis propios latidos. ¿Los notas?

En la noche forzada los pensamientos fluyen y una síntesis de mi vida se reproduce en instantáneas.

-Ordenador: iniciar transmisión emocional.

Papá: melancolía.

Graduación: orgullo.

Ingeniería: ilusiones.

La luz reaparece y acaricia mi nuca. No merezco este consuelo. A lo lejos vislumbro Marte: tan solo y desamparado… Mi lista continúa.

Máster en aeronáutica: sueños estrellados.

Gloria: sexo.

Rebeca: sexo tórrido. ¿Te acuerdas?

Un gigante rojo se acerca y mi pulso se acelera. Tengo miedo y una enorme erección. Soy indigno de esta visión, o tal vez no…, tú lo sabrás mejor.

Doctor honoris causa: anillos de hielo y más sueños.

Anillo con brillante: Rebeca vestida de blanco.

Días soleados y noches despejadas: sigo mirando las nubes.

Rebeca desnuda… Qué guapa eres.

Europa saluda con su superficie quebrada. Las luces parpadean y mi tez se refleja en el cristal, blanca y ajada como la del satélite helado. Qué feo soy.

La vida se ensombrece: trauma.

Accidente: fuselaje en el jardín.

Amputación: confinamiento.

Rebeca cerrando la puerta. No te vayas…

Resignación: ya solo miro hacia el suelo.

Un sobre en el umbral: ¿desea morir?

Afirmativo.

El objeto deseado por fin aparece. ¿Puedes verlo? Mi respiración se entrecorta, la morfina esboza una sonrisa, la compuerta se abre... Casi puedo tocar la delicada superficie. Todo se ralentiza, las imágenes se detienen y flotando en el vacío me uno a los cristales plateados.

 

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Como últimamente vamos de sorpresa en sorpresa, os adelantamos que esta no es la última acción de este tipo. 

Un abrazo.

Antonio Giménez

 

 

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