Anika entre libros

Semana Negra 2013

Lunes 8 de julio

Este año mi Semana Negra ha sido distinta a las demás por un hecho fundamental: no pude ir desde el principio en el Tren Negro y llegué al cuarto día, por lo que me perdí las anécdotas que suelen darse en el viaje tan especial que supone ir juntos escritores y periodistas en el tren durante tantas horas. 

Pero, a pesar de haber perdido ese primer fin de semana, puede disfrutar del resto de los días atendiendo ruedas de prensa y presentaciones muy interesantes. Este año, además, la Semana Negra tenía una nueva política de invitaciones: solo irían quienes tuviesen novedades publicadas, por lo que se ha renovado un poco el ambiente y se ha podido dar el relevo a nuevos autores, lo que me ha parecido todo un acierto.

 

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El lunes llegué por la tarde, y la única presentación a la que pude asistir casi de refilón fue la del autor uruguayo Rodolfo Santullo, que nos presentaba dos obras: "El último adiós", novela negra protagonizada por un detective al que contratan para averiguar quién está grafiteando los coches de su antiguo barrio y que no tiene mucha fe en poder resolver el caso, y Etchenike, una novela gráfica que es la adaptación de dos novelas de Sasturain.

 

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Martes 9 de julio

El martes por la mañana pude asistir a varias ruedas de prensa de autores que presentarían por la tarde. La primera de ellas fue la de Ernesto Mallo, presentado por Ángel de la Calle.

Ernesto nos contó que durante el corralito se encontró con una situación personal muy mala y que lo mejor que pudo hacer fue ponerse a escribir y fue entonces que creó al Comisario  Lascano, protagonista de sus novelas que tiene la peculiaridad de ser el bueno en una etapa de maldad absoluta. Nos explicó que en Argentina no hay detectives privados, por lo que Mallo tomó el desafío de crear a un comisario con esas características. Hubo un revuelo a la hora de publicarlo, porque la gente decía que nunca había existido un policía bueno durante la dictadura, a lo que él respondía que seguramente un policía bueno entre cien mil tenía que haber. No había casi novelas en torno a la dictadura y la suya fue la primera.

 

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Sus diálogos no se presentan como estamos acostumbrados a leerlos, sino que van todo seguidos y es tarea del lector saber quién dice qué.

En la segunda novela, "Delincuente argentino", el fiscal tiene un problema, y es que es imposible investigar a los torturadores, pero encuentra el modo de hacerlo por el robo de niños. Hay una escena en la que un militar se pega un tiro cuando van a detenerlo, y eso mismo pasó en la vida real después dos veces, una en Uruguay y otra en Tucumán.

Ha escrito también una novela histórica y otra en la que el protagonista es Menem, que fue lanzada a la venta el día que él es acusado de venta de armas (también profética).

Su tercera novela, "Los hombres te han hecho mal", trata de personas, que es mayor negocio que el contrabando de armas. Las víctimas más frecuentes son mujeres y niños. Trabajó con tres ONG que rescatan a mujeres que han sido raptadas. Un fiscal le dijo: "Las chicas se dividen en tres clases: las locas suelas (prostitutas), las que tienen marido (chulo) y las que lloran (secuestradas), pero en algún punto, todas terminan siendo de las que lloran".

Mallo opina que no se debe perseguir a las prostitutas porque son víctimas del sistema. Él cree que lo que hay que hacer es atacar al cliente, el que pone el dinero y hace que exista el negocio. Propone ir a los lugares, tomar una foto al cliente, multarle y publicar la foto en el periódico. Mallo pudo preguntar a prostitutas qué sentían al tener enfrente a un cliente, y le decían que una mezcla de desprecio y odio.

 

Sn 2013-5Ernesto Mallo y Ángel de la Calle

 

Opina que una sociedad se define por cómo trata a sus sectores más vulnerables. En nuestra sociedad, se destruyen esos sectores.

Ernesto Mallo no tiene formación académica, no terminó la secundaria, es autodidacta. Opina que la capacidad de contar historias se tiene o no se tiene, y si se ha tenido una vida intensa, hay más cosas que contar.

Nos habló para finalizar del BAN: festival Buenos Aires Negra, que es un hijo bastardo de la Semana Negra. Él vino aquí en el 2007 y siempre quiso hacer algo así en Argentina. El año pasado logró interesar al gobierno. Una característica es que no solo llevan a escritores, también a jueces, delincuentes, policías, etc.

Tras un descanso, pude asistir a la segunda rueda de prensa del día, con Simon Scarrow, un autor de novela histórica británico.

 

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Óscar el traductor, Simon Scarrow y Ángel de la Calle

 

Al ser preguntado por cómo alguien nacido en Nigeria decide dedicarse a la escritura, Scarrow, contestó que no había mucha vida nocturna, así que buscó un hobby para entretenerse. Su padre era banquero y viajó mucho, cada hermano nació en un país distinto. Cuando era joven le pusieron en un internado inglés, en el que una de las tradiciones era contar historias y a él le encantaba, al final, en lugar de turnarse, se quedó él con el trabajo de contar siempre las historias a los demás. En su familia, cuando era pequeño él y su hermano se contaban historias a la hora de cenar, y hoy en día lo sigue haciendo con sus hijos, que también tienen una gran imaginación y a los que les gusta también escribir.

Scarrow nunca pensó que podría llegar a vivir de la escritura, así que se puso a trabajar en Hacienda, en temas informáticos y más tarde de profesor. Entonces llegó un punto en que tuvo que tomar la decisión de dejar de trabajar en otras cosas y dedicarse al 100% a la escritura.

Nos cuenta cómo su autora favorita es Lindsey Davis, que tiene una voz demótica, del pueblo, en sus novelas, y decidió escribir siguiendo ese tipo de narración. Es así como escribió la serie Águila, que ha sido traducida a muchos idiomas.

Considera que vivimos en una época en la que se están perdiendo las referencias históricas y no hacemos más que repetir los mismos errores que en el pasado. Para él, el Impero Romano es como Estados Unidos ahora, los presidentes de ahora son como los césares de entonces. Cuando escribe sobre Roma, está escribiendo sobre EEUU.  Escribe ficción histórica porque cree que somos víctimas de la Historia, que es todo causa efecto, y no somos dueños del destino.

 

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Óscar, Simon Scarrow y Alfonso Mateo-sagasta

 

Opina que la única ficción que habla realmente de la condición humana es la histórica y la ciencia ficción, porque reflejan el pasado y el futuro de la humanidad. La prosa contemporánea está atada a la realidad del presente, tiene limitaciones. El ser humano siempre siente pena y nostalgia por un pasado que no está y miedo y esperanza por el futuro venidero.

Respecto a sus novelas juveniles, nos cuenta que cuando llevaba a sus dos hijos al colegio, les contaba una historia sobre un gladiador, y uno de sus hijos le dijo que la escribiese para jóvenes. Reflexionó sobre qué piensan los niños, qué les puede dar más miedo y recordó el sentimiento de pérdida, cuando algún niño se pierde por unos instantes de sus padres, y eso es lo que trató, de cómo un hijo de Espartaco es separado de su padre y tiene que encontrarle.  Scarrow está harto de magia, el Hogwarts de su novela es la escuela de gladiadores (dirigida por un psicópata).

Scarrow es preguntado por qué eligió escribir sobre el imperio romano, y nos cuenta que sus asignaturas favoritas eran Historia y Latín. Algunas de las primeras películas épicas de Hollywood eran sobre romanos, y eso le gustaba mucho. También, es muy difícil para él escribir sobre el Imperio Británico, porque todavía hay supervivientes y gente sensible a ello. El Imperio Romano ya ha pasado, nadie va a enfadarse. Aunque hicieron cosas mal, es el Imperio por excelencia. En los primeros libros que publicó, los lectores se identificaban con los invasores romanos en otros países, hasta que llegó el turno de invadir lo que es hoy en día Reino Unido, y entonces se dan cuenta de cómo se debieron sentir los pueblos subyugados por el Imperio Británico.

Durante su presentación por la tarde, presentado por Alfonso Mateo-Sagasta, contó la anécdota de que como él quería representar el punto de vista de los soldados, escribió muchas palabrotas, pero su editor le obligó a recortar muchas porque no quería que apareciesen tantas a pesar de que esa hubiese sido la realidad del día a día de los soldados.

Por la tarde, otra de las presentaciones a las que acudí fue la de Jon Arretxe, al que conocí en la pasada edición. En esta ocasión nos presentaba la segunda parte de la novela que presentó el año pasado, en este caso se llama "612 euros". En esta nueva entrega de las aventuras de Turé, nos cuenta cómo llega a casa y se encuentra con un supuesto hermano al que tiene que acoger. Como es la norma en sus novelas, mezcla un Bilbao blanco con ese barrio que es la pequeña África.

 

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Jon Arretxe y Noemí Sabugal

 

La narración es en primera persona y vemos cómo Turé sigue buscándose la vida como puede, haciendo de gigoló, de cabezudo de fiestas, etc. En una de las escenas, vemos cómo un minero de Mirivilla le reprocha a Turé que él llega para quitarle las ayudas de 612€ a los bilbaínos, sin recordar que él también fue un inmigrante hace años.

La clave de la novela es el humor, las dificultades que pasa Turé para sobrevivir contadas con un tono que atrapará al lector.

Llega el final de la jornada y da comienzo la otra parte de la Semana Negra, esa tan genial que ocurre en las cenas y tertulias más allá de las carpas. En esas noches, se dan escenas como las que podemos ver en esta foto: autores enseñando sus cuadernos de notas y compartiendo tan felices esos momentos únicos y divertidos:

 

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Elia Barceló, Elena Martínez, Rebecca Pawel, Alfonso Mateo-Sagasta, Juan Miguel Aguilera, Susana Vallejo y Joe Haldeman

 

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Susana Vallejo, Joe Haldeman y su encantadora mujer y Juan Miguel Aguilera

 

 

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