Anika entre libros

alfred hitchcock

Ficha realizada por: Patricia Rubiera
alfred hitchcock

Título: alfred hitchcock
Título Original: (alfred hitchcock, 2000)
Autor: José Luis Castro de Paz
Editorial: Cátedra


Copyright: © José Luis Castro de Paz, 2000
© Cátedra, 2000
2ª Edición, Febrero 2012 ISBN: 9788437629711
Etiquetas: actor, actores, actriz, autores, cine, director, directores, escritores, españoles, hispanos, ilustrado, libros ilustrados, literatura española, literatura hispana, película

Argumento:


José Luis Castro  analiza la labor cinematográfica de Alfred Hitchcock desde su etapa Británica y su posterior influencia en el sistema Americano.

Incluye fotogramas de diversas películas del director, de él mismo y se completa con ficha técnica de todos sus trabajos.

Opinión:


Si a Hitchcock le hubieran dado un centavo por cada persona que ha imaginado, aunque sea una sola vez en su vida, a la madre de Norman Bates tras la cortina mientras se estaba duchando seguramente habría reunido miles de dólares. Y es que esa escena de “Psicosis” está grabada a fuego en el imaginario popular, todo el mundo piensa en ella cuando habla del director y, por mucho que nos parezca increíble, en su época fue la causa de pesadillas de muchos espectadores. Lamentablemente este intento de analizar la figura del cineasta, su bagaje británico y su influencia en los mecanismos de la industria americana, se convierte en eso, una auténtica pesadilla.

José Luis Castro afirma que queda mucho por analizar en la obra del realizador, el problema es que él no demuestra que esto sea así y, además, comete un error de base. Todo cinéfilo y admirador de la obra del Maestro del Suspense sabe que sí está todo dicho sobre su persona artística, de hecho lo dijo él mismo y François Truffaut lo llevó al papel. “El Cine según Hitchcock” es el resultado de una amena conversación entre ambos directores en el que se analiza, explica, desmenuza y aclara la carrera de Hitchcock, una auténtica biblia para el aficionado y, con permiso de Cameron Crowe y su “Conversaciones con Billy Wilder”, el mejor libro que se ha escrito sobre cualquiera de estos artesanos de la gran pantalla.

Castro de Paz nos ofrece un texto plagado de tecnicismos incomprensibles para la mayoría, una prosa excesivamente rebuscada y barroca que tiene como resultado una lectura farragosa, aburrida y que, en ocasiones llega a desesperar por su complejidad. Alfred Hitchcockacumula frases, aseveraciones, opiniones y sentencias de varios autores con un lenguaje tan hermético que a duras penas conseguimos avanzar en la lectura y mucho menos sumergirnos en la fascinante visión que el creador de “Vértigo” tenía sobre el cine. Donde Truffaut simplifica, José Luis Castro complica, el primero narra, el segundo alecciona en un intento de dar rigurosidad cuasi académica a algo que se puede explicar con muchísima más sencillez; no es necesaria una disertación en la que por poco hay que usar el diccionario para decir lo que casi todo el mundo sabe, que el Inglés era un genio a la hora de crear y manejar los planos, ya fueran primeros, medios o planos secuencia.

Por otro lado intenta llamar la atención sobre el contexto histórico del Hollywood de los años cuarenta que el director se encuentra a su llegada a Estados Unidos. Usando ese mismo tono narrativo desarrolla una perorata sobre la industria Hollywoodense que sí, se puede aplicar al protagonista de esta obra, pero también a Fritz Lang, Orson Welles o cualquier transgresor que filmara durante esa período concreto. Por tanto no es algo específico que nos lleve a hacernos una idea del porqué de su manera de filmar, para ello habría que hablar de su visión conceptual y qué le lleva a ello, pero no hay rastro de ninguna de ambas cosas a lo largo de este estudio.

A la hora de analizar ciertas secuencias famosas en la filmografía de la figura se limita a las ya conocidas por todos, caso de la famosa escena de la ducha a la que hago referencia al principio, pero no menciona otras mucho más impactantes que tuvieron influencia posterior en cientos de directores, y tampoco nos narra la complejidad que supusieron debido a la escasez de medios disponibles que tuvieron que suplirse con grandes dosis de ingenio. Se agradecería más una explicación sobre el travelling óptico de la caída de Martin Balsam por las escaleras que sobre el falso plano secuencia de “La Soga”.

De todo esto se puede llegar a la conclusión de que el autor puede que estuviera realmente convencido de que no todo estaba analizado sobre el cine de Hitch, pero él tampoco sabe qué es lo que falta y, por desgracia, Truffaut y Hitchcock ya no están entre nosotros para contárnoslo.

Hay veces que la sinopsis de un libro se transforma en un gran Mac Guffin, más engañoso que el protagonismo de Marion Crane y este es uno de esos casos. Probablemente el autor de “Alfred Hitchcock” debería buscar el consejo del Padre Logan y entonar su propio “Yo Confieso”.

Patricia Rubiera

Frases de esta opinión pueden utilizarse libremente en otros medios para promoción del libro, siempre que no se varíe y se mencionen al autor de la misma y al medio anikaentrelibros.com

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