Anika entre libros

Entrevista a José Carlos Carmona por "Sabor a chocolate"

"La escritura es una pasión solitaria que puedo ejercer sin necesidad de publicar ni de vivir dentro del ambiente literario, sin embargo, la música requiere una carrera profesional imposible de obviar"

Firma: Joseph B. Macgregor / Fotos: autor / Julio 2008

 

Con "Sabor a chocolate", José Carlos Carmona, músico de profesión y hombre polifacético por vocación, consiguió el primer premio de la XIII edición del Premio Universidad de Sevilla. En ella se nos narra la historia de un hombre, Adrian Troadec, que funda a principio de los años veinte en Suiza, una chocolatería (La Petit Chocolat Troadec) por amor, para intentar así conquistar a Alma Trapolyi, la hija de Lajos Trapolyi, su maestro de ajedrez.

Sin embargo, ésta lo ve tan sólo como un buen amigo y marcha a Estados Unidos para casarse con Mel Williams, un joven capitán de la aviación norteamericana…

… y hasta aquí puedo leer.

Entre las cualidades más acentuadas de esta novela podríamos destacar en primer lugar una más que evidente capacidad de síntesis narrativa - contar una historia que comienza en los años 20 y termina prácticamente a finales del siglo XX en tan sólo cien capítulos y cien páginas - o que siendo una historia básicamente romántica y sentimental nunca traspasar la frágil línea de lo cursi o lo empalagoso, consiguiendo además llegar al corazón y emocionar.

 

 

ENTREVISTA

 

José Carlos, tu profesión real es la de músico: Profesor del Área de Música del Departamento de Educación de las Artes Musicales y Visuales de la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Sevilla y ejerces como director de la Orquesta y Coro de la Universidad de Sevilla y Director de la Orquesta Sinfónica Hispalense. Además has ocupado plaza de Catedrático de Orquesta y de Dirección de Orquesta en los Conservatorios Superiores de Sevilla y Canarias y eres titulado Superior en Dirección de Orquesta y Dirección de Coros por el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid. ¿Cómo surgió el salto a la literatura?

Nunca ha habido salto: escribo desde la misma época en la que estudiaba música, siempre he hecho las dos cosas a la vez. Es cierto que siempre he pensado de ambas disciplinas en planos temporales distintos, esto es: dirigir es algo que debo hacer en vida; publicar -pensaba-, es algo que puede ocurrir después de muerto. Por eso, mis esfuerzos principales, los materiales, la orientación vital se dirige hacia la música que requiere un camino vinculado a lo público muy determinado.

La escritura es una pasión solitaria que puedo ejercer sin necesidad de publicar ni de vivir dentro del ambiente literario, sin embargo, la música requiere una carrera profesional imposible de obviar: debo dirigir en las ligas juveniles para llegar a las profesionales para, después, llegar a las grandes ligas. Con la literatura se podrían saltar fases o trabajarlas personalmente, pero en la música es imposible. O así lo he planificado yo.

Pero luego llega el azar y me hace ganar un premio literario y ahora casi parece que soy un escritor que tiene por afición la música. ¡Paradojas de la vida!

 

Estudiaste con Enrique García Asensio, y con Ruben Vartanyan en Estados Unidos… ¿Qué fue lo más importante que aprendiste de estos maestros?

Del ruso aprendí muy poco porque era de los que contaba anécdotas con Karajan o con Stravinsky o con Kachaturian, pero técnicamente era muy Saborachocolate -portadapobre. Fue un modelo de esfuerzo: después de 12 años como director principal de las orquestas del Bolshoi, huyó de la Unión Soviética y tuvo que estar tres años en Bolivia escondido huyendo de la KGB. Después, consiguió empezar a salir a flote. Y cuando yo lo conocí estaba recién llegado a Estados Unidos empezando de nuevo. Él me decía: "José Carlos, prepárate, en esta profesión un día puedes estar en la cima y días después tienes que estar empezando de nuevo desde cero". Eso lo tengo muy presente.

Con García Asensio aprendí lo que no se aprende en ninguna parte: ¡¡¡técnica!!! Una magnífica, metódica y bien estructurada técnica gestual para poder modelar el sonido que quiero que salga de una orquesta. Todavía no se ha reconocido al Maestro García Asensio en su justa medida. Yo ahora estoy escribiendo un libro sobre la materia que, espero, le haga justicia.

 

Aparte de también diriges un taller de creación literaria en la Universidad de Sevilla…

Sí. Tengo la conciencia clara de que cuando más aprendes es cuando te tienes que poner a enseñar. Organicé los talleres en la Universidad para presionarme a mí mismo a seguir en la literatura y preocupado por las técnicas de las que me tuve que poner al día. Entonces trabajaba en el Departamento en el Área de Estética y Teoría de las Artes, y desde ahí podía acercarme legítimamente tanto a la música como a la literatura como al cine (ya sabes que soy Doctor en Filosofía por esa área). Me encanta ese espacio universitario porque me habilita para tocar todos los palos desde la reflexión.

 

Te interesa además el cine y la filosofía…

Realmente, todo lo que me interesa, me interesa para que esté al servicio de José Carlos Carmona como Director de Orquesta. Pero cuando lo estoy haciendo me doy cuenta de que a quien alimenta todo eso no es al director de orquesta sino al ser humano que hay en mí y que se enriquece con todo lo que hace.

La semana que viene hago el protagonista de un cortometraje, y la siguiente participo en un largo en Madrid. La diversificación, además, creo que es una de las claves de la felicidad, de la creatividad y del enriquecimiento personal (¡no tanto zen ni patochadas pasivas como el chicún y otros!).

La Filosofía es todo, porque es una herramienta para ir por el mundo, no es un fin en sí mismo: no creo en la dedicación a la Filosofía, creo en ella como instrumento para pensar en lugar del hombre en el universo y de mí mismo en esta vida incomprensible. Estoy más bien en la línea de la teoría del juego: esto no es más que un juego que, como digo en la cita introductoria de "Sabor a Chocolate", jugamos y somos jugados. Pero esto daría para una conversación más larga.

 

¿Cómo encuadras esta novela con el resto de novelas que has escrito (aproximadamente 19) Pararse a pensar -13 relatos-, Cuentos para después de hacer el amor, Yo sobre la tierra y El arte perdido de la conversación?

Esta novela no tiene nada que ver estilísticamente con los anteriores libros. Ha sido un experimento que estuve a punto de tirar. No tenía ninguna confianza en ella porque me era ajena a mí y a mi estilo. Por eso tuve la impiedad de mandarla a un concurso. Si no ganaba pensaba tirarla. Llevo años trabajando sobre autores norteamericanos y sus técnicas. Pero pensé probar este estilo del cual hay precedentes europeos. Y… ¡plaff!, funcionó.

 

Has publicado también diversos ensayos sobre música clásica…

Si has leído mi página web habrás visto que planteo como una de mis misiones en mi mundo profesional, el de exigir a la sociedad un reconocimiento de la figura de los intérpretes musicales a la misma altura que la de los compositores (de quien tanto se habla) y a la misma altura que los creadores plásticos, escritores, arquitectos, etc.

El trabajo de un intérprete musical es fundamentalmente el de un exégeta de los signos musicales, un hermeneuta del sentido profundo de unos papeles (planos de una construcción) que se han de interpretar. Es curioso que el 99 % de los músicos seamos intérpretes y, sin embargo, el 99% de los libros sobre música hablen de compositores. Esto tenemos que revertirlo los intérpretes mostrando al mundo que nuestro proceso de interpretación es un complejo proceso intelectual que abarca la compresnión histórica, simbólica, social, emocional, etc. y es, por tanto, un dber para mí, escribir sobre este proceso.

 

¿De qué modo tu formación musical ha influido a la hora de plantear, estructurar o desarrollar Sabor a Chocolate?

No sólo esta novela, siempre que escribo lo pienso todo con parámetros musicales: pienso en el tono, en el ritmo, en la textura, en las modulaciones, en la estructura formal. Todo acto creativo mío tiene un pulso musical (y no es una pose poética esto que te estoy diciendo, es realidad pura).

En este caso, además, el libro se planteó como una sinfonía dividida en tres movimientos: "allegro", "adagio", y "presto finalle". Luego decidí suprimir el tiempo lento porque pensé (después de algunas orientaciones de mis primeros lectores al respecto) que la sinfonía del siglo XXI ya no admitía tempos lentos como en otras épocas. Cuando se suprimió, se quitaron también los nombres de los movimientos y se dejó sólo la numeración de los capítulos y, entonces, el nombre de sabor a chocolate, que era el que había barajado desde el principio en su versión "El sabor del chocolate", volvió a aparecer y se quedó definitivo.

 

¿Está basada la trama en hechos y personajes reales? ¿Existe esa chocolatería, por ejemplo?

Gran parte de los elementos que componen esta novela son reales y han existido o existen. El violín, por ejemplo, es mío y descansa arropado por un viejo trapo en su estuche. Los nombres son de personas reales pero barajados en el tiempo y en el espacio. El nombre y apellidos del chico que aparece al final y que participó en las revueltas contra el G8 es auténtico y tuvo justamente el protagonismo que se le da en el libro.

Pero para mí todo lo que ocurre en una novela, desde la portada hasta la contraportada, podría y debería ser considerado fantasía literaria y en ese juego he querido que participaran los lectores.

 

¿Por qué has estructurado la novela en cien capítulos de extensión breve, que no duran más de una página o página y media?

El número 100 es una absoluta casualidad que, realmente, me preocupó porque no quería que pudiera crear la apariencia de que toda la obra no era más que un constructo artificioso. Pero, por otra parte, me pareció una casualidad simbólica que me parecía que aportaba elementos interesantes para el lector. Por eso no hice nada para cambiarlo. Pero te recuerdo que suprimí todo el segundo movimiento de la sinfonía que estuvo completamente escrito y que variaba sustancialmente, como podrás imaginar, la numeración de los capítulos.

La extensión corta de los capítulos era una condición técnica previa que yo mismo me había establecido y que cumplí hasta el final. Tenía que ver con el intento de hacer un primer movimiento de sinfonía "Allegro". Ten en cuenta que ahora los lectores sólo están leyendo el "Allegro" y el "Presto finalle" unidos y por eso los capítulos son tan cortos y los del final más cortos aún.

Y sin embargo, no me importa que al final no hayan quedado las partes de la sinfonía porque ¡yo creo que todo el mundo la ha oído sin darse cuenta de que lo era!

 

Me resulta muy curioso cómo una historia que quizá otro autor la hubiera contado en 600 páginas aproximadamente tú la cuentas en ciento diez…

Esto de hablar de cómo se confecciona un pastel parece quitarle su sabor, pero la verdad es que bajo este libro hay muchas preocupaciones técnicas que como maestro de la disciplina yo explico y trabajo continuamente.

El resumen es que este libro se sustenta en una técnica que todos los que la habéis leído la habéis percibido y que consistía precisamente en eso. Ten en cuenta, además, que mis dos libros anteriores a la elaboración de ese (aún sin publicar) fueron dos libros de poesía. Pero no poesía abstracta o poesía de emociones, sino poesía de escenas, poesía narrativa. Contaba hechos al modo que lo hacen Bukowski o Carver en su poética. Algo que desde los Cantares medievales no se había hecho en España, aunque, evidentemente, totalmente distinto.

Para mí, Sabor a Chocolate está escrito casi en un sistema poética. Pero la poesía de este libro tiene mucho que ver con lo que antes hemos llamado la música del libro. Poesía es música y la música en palabras se hace poesía.

 

Siendo "Sabor a Chocolate" una obra eminente romántica ¿Cómo se consigue no traspasar la frágil línea de lo cursi o lo empalagoso?

Trabajando duramente. Trabajando porque es fácil caer, se podría decir que las historias, que las palabras, "se caen" hacia un tono que no sea el tono con el que se empezó. Y ahí tiene que estar el escritor equilibrando la balsa para que no se deslicen hacia ningún lugar que esté fuera de su tono.

Ten en cuenta que en mis clases oigo los relatos de los alumnos y la práctica me ha llevado a detectar con mucha sutiliza una sola palabra que pueda salirse del tono.

Yo tengo un poema que empieza diciendo:

"Qué difícil es decir avión en un poema"

Qué difícil es impedir que una sola palabra no rompa el tono, el ritmo, la textura…

 

¿Podríamos afirmar que "Sabor a Chocolate" es básicamente una historia de amor?

Creo que no. Sabor a Chocolate es sobre todo una historia de persecución de deseos (y uno de ellos es el amor, pero hay muchos deseos en esta novela: supervivencia, ser director de orquesta, ser cantante de jazz, ser pianista, ser campeón de ajedrez, etc.)

 

¿Cómo definirías a Adrian Troadec, el protagonista principal de la novela?

Un hombre normal, como creo que lo somos todos: al principio ingenuo y al final cínico (porque aprende a torear la vida como le viene, aceptando que no todos los deseos se pueden cumplir o se pueden cumplir como uno desea).

 

¿Y a Alma?

Una estúpida cobarde (me recuerda a una antigua novia que tuve, ¿lo comprendes?)

 

El ajedrez tiene una importancia fundamental en la trama…

Todo jugar es un ser jugado. Esa era la idea: juegas al ajedrez y crees que las piezas están en el tablero pero no eres consciente de que jugando tú también estás cambiando: las piezas te mueven a ti. Te hacen más competitivo; si pierdes, te hundes; si ganas, te creces.

 

Creo percibir alguna leve influencia de Chejov en tu novela… ¿es así?

Me sorprende tu buen ojo. Hay una cosa que me fascina de Chejov. Es algo que aprendí de un cuento suyo que se titula "Relato de un desconocido" y que yo adoro por su construcción temática y argumental. Es una historia en la que van ocurriendo muchas cosas y en la que yo descubrí que siempre preveía como desenlace de cada uno de esos conflictos la situación más típicamente cinematográfica: ¿Mataría el criado a su señor despótico? ¿Se enamoraría del criado la mujer abandonada por el señor? Todo el relato hilvana preguntas y ninguna de las contestaciones que pensé (o, mejor decir, deseé) ocurrió; y sin embargo, cada uno de los desenlaces fueron lo más natural en una vida real. Mi cabeza estaba, pues, carcomida por los lugares comunes y los tópicos.

En este libro trabajé lo indecible para usar la misma estrategia: no concluir los conflictos con lo cinematográficamente esperable, sino con lo que la realidad nos daría todos los días.

 

¿Por qué has optado por una estructura circular que después completas con varios capítulos más?

Ahora lo entiendes, ¿verdad? Es porque falta una parte central. Los capítulos de más corresponden a lo que fue el "presto finalle". Dudé muchísimo con esa decisión. Así es la creación: toma de decisiones de carácter estético.

Pero reconoce que una vez que muere Alma… es tan difícil seguir. ¿Qué hacía? ¿contaba otra historia? Si hacía la historia de Eleanor muy densa el libro se iba a desequilibrar dividiendose en dos. Pero, por otra parte, Jccarmona1necesitaba contar la historia de Eleanor, aunque fuera muy rápida. ¿Me comprendes?

 

¿Qué significó para ti ganar el XIII Premio Universidad de Sevilla?

Lo importante del premio, como podrás imaginar, era entrar en contacto con una editorial grande. Y ese fin se ha conseguido. Como sabrás, y como quizás hayan oído tus lectores, el problema editorial en España no está en publicar sino en distribuir. Yo me siento muy orgulloso de mis anteriores títulos, sobre todo de "El arte perdido de la conversación" y de "Cuentos para después de hacer el amor", libros trabajados en los que creo que he aportado un trabajo técnico espectacular y que, sin embargo, no han conseguido una distribución adecuada. Espero que lentamente los lectores lleguen a mis otros libros y puedan comprender el universo literario y emocional que se forja en mi cabeza. Y espero que este premio sirva para proyectar los libros que están por salir de mis dedos.

 

¿Está funcionando bien la novela a nivel de ventas? Pienso que lo merece, la verdad.

Realmente no tendré números de ventas hasta enero o febrero (2009). Sí sé que la editorial está haciendo una campaña buenísima (¡han hecho una chocolatada en Madrid y Bilbao, que me he perdido!) y ahora acaban de sacar sólo 8 títulos de su colección en una edición llamada acuática (porque el libro se puede mojar sin problema, ¡y es verdad, yo lo he comprobado!) y el mío estaba entre esos 8. Todo un lujo: junto a Millás y Pérez-Reverte.

Y recibo muchos correos de gente que le ha gustado. (La gente a la que no le ha gustado han tenido el detalle de no escribirme, ¡qué bien!)

 

¿Estás trabajando en una nueva novela?

Sí, cómo no. Y en un libro de relatos. Y en un libro sobre Dirección de Orquesta.

Y qué dilema, Joseph, ¿seguir con mi estilo? ¿Repetir el estilo chocolate?

Estoy escribiendo una novela en el estilo técnico de Sabor a Chocolate, pero no es europea-mundial, no es una saga, no pasan muchos años… Y que espero terminar a finales de septiembre.

Estoy escribiendo otra novela compuesta de relatos con un personaje muy malvado, esta novela tiene por objetivo publicarse dentro de 20, 30 o 40 años. ¿Por qué? Ah, misterio.

Estoy escribiendo un libro de relatos que terminaré a finales de julio.

Estoy escribiendo un libro de Dirección de Orquesta que espero terminar a finales de verano. Pero, eso sí, soy muy optimista. Puede ser que todo Jccarmona2termine dentro de dos o tres años. O que cumpla mi objetivo. Son las 5:28 de la madrugada y estoy contestando tu entrevista. Si trabajo todos los días hasta esta hora creo que lo conseguiré…

 

¿Cuáles son entonces tus próximos proyectos?

Mi principal proyecto es recibir en este mundo a mi primer hijo aproximadamente el 4 de noviembre. Este año, además, estoy invitado a dirigir la Orquesta Nacional de Perú donde dirigiré la Segunda Sinfonía "Resurrección", de Mahler, obra que antes dirigiré en Venezuela y espero que aquí en España. Tengo también una gira con una orquesta Venezolana por España con un preciosísimo programa que incluye: la Pavana para una infanta difunta, de Ravel; el concierto para piano en sol, del mismo autor; la Décima Sinfonía de Mahler y los 4 últimos Lieder de Strauss. Me he traido tres discos grabados de Venezuela que este verano debo montar en un estudio; más los rodajes; más un maravilloso "retiro literario" que he organizado con mis alumnos (una semana recluidos en una preciosa residencia universitaria en el campo dedicados solo a escribir), más un concierto en agosto con el Concerto de Aranjuez. Cosillas…

 

Pues esto es todo José Carlos, si quisieras añadir alguna otra cosa más

Me gusta añadir, cuando me dan la oportunidad, como en este caso, que creo que el arte no es un fin en sí mismo sino un medio para ser feliz. Por eso organizo tantas cosas con gente, incluso la literatura. Lo importante no es estar en la cocinilla solitaria del escritor o del compositor, sino hacer cosas que te pongan en contacto con otros seres humanos. Y en este caso la literatura ha sido una buena excusa para comunicarme contigo y con tus lectores. Muchas gracias.

 

Gracias y hasta pronto

Un abrazo.

 

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