Anika entre libros

Entrevista a César Fernández García por "El e-mail del mal"

"Estoy convencido de que la naturaleza en particular y la vida en general esconden más misterio y más belleza de lo que nos imaginamos. A nuestro alrededor late la fantasía"

Firma: Pablo Amador Alonso / Foto: autor / Abril 2008

 

César Fernández García, uno de los autores de literatura infantil y juvenil más destacados de España, nació en Madrid en 1967. Actualmente tiene más de veinte obras publicadas en distintas editoriales, ha obtenido importantes premios y ha sido traducido a varios idiomas. Recientemente sus cuentos infantiles No, no y no y Un hogar para Dog (editorial Bambú) han sido traducidos al turco y coreano.

Su obra abarca distintos géneros y temas que van desde la novela de fantasía como El rugido de la vida (editorial Edebé) hasta novelas de terror como El e-mail del mal (editorial Alfaguara). No faltan las novelas intimistas como La magia del samurái (editorial Bruño) ni los relatos cargados de denuncia social como La camiseta de Óscar (editorial Bambú).

Escribe desde que tenía seis años porque para él escribir es "mi manera de ser y de vivir lo que me rodea". De aquel niño que inventaba historias fantásticas, le queda su permanente asombro por la realidad y su inagotable inocencia.

 

 

ENTREVISTA

 

¿Asombro e ingenuidad son imprescindibles para arrancar una obra de literatura infantil?

El enfoque de la idea de un cuento o una novela para niños debe tener cierta dosis de asombro y de ingenuidad. Sin embargo, la escritura de la historia puede hacer que uno de ellos se descuelgue o se vista de otras cualidades.

 

¿Quiere decir eso que un autor de literatura infantil es, en el fondo, un niño que escribe?

Yo, por lo menos, escribo desde el rincón donde sigue habitando aquel niño que asombraba por la realidad y por su propia fantasía. Sobre esa mirada infantil, se va construyendo el edificio del relato con el oficio que uno ha ido adquiriendo con los años.

 

¿Significa eso que, cuando escribe, vive de otra forma?

Sí, inevitablemente. Escribir es enfrentarse al mundo; también a las limitaciones humanas. Cuando cuento una historia, me sumerjo en las vidas de mis personajes y éstas me trascienden. Durante el proceso de cesarfernandezgarcia1creación tengo el cerebro y el alma de seres muy distintos entre sí. Y muy distintos de mí. Eso está bien porque me enriquece. Escribir es salir de uno mismo y comprender otros mundos.

 

En sus obras combina ficción con un patente compromiso humano. ¿Por qué?

Resulta imposible que, cuentes lo que cuentes, no termines manifestando tus preocupaciones. Todas mis novelas y cuentos lo muestran sin tapujos. De alguna forma, las historias que narro hablan también de mí mismo.

 

La vida real no ofrece precisamente mucha magia. Los telediarios y los periódicos dan buena fe de ellos. Entonces, ¿de dónde encuentra la fantasía para plasmarla en sus novelas?

La magia habita en cualquier detalle, en cualquier objeto, situación y persona. Sólo hace falta ponerse las gafas adecuadas para reconocerla. Por ejemplo, no existen las casualidades, sino que responden a la magia de la vida. Una vez que el autor la ha reconocido, debe volcarla en su obra.

 

¿Tiene algún contacto con sus lectores?

Gracias a los encuentros de autor que las distintas editoriales organizan en los colegios e institutos, puedo charlar con mis lectores. Se aprende muchísimo de ellos. A menudo me marcho del colegio con el germen de una nueva novela en la cabeza. Sus preguntas, sus comentarios, sus miradas y sus risas abonan mi mundo interior.

 

Hay un tema que, independientemente a la edad del posible lector, trata en sus obras: el miedo. Lo ha tratado en obras infantiles como Donde vive el miedo y en obras juveniles como El e-mail del mal. ¿Por qué? ¿Cree que es un tema sobre el que se debe reflexionar?

Sólo deberíamos tener miedo de nuestro propio miedo. Él sí que es nuestro enemigo. Los niños y los jóvenes lo padecen especialmente porque carecen de los recursos con que la experiencia va armando a los adultos. Sin embargo, no nos engañemos, nos afecta a todos. Algunos elemaildelmal-portadatienen miedo a los demás, mientras que otros se temen a sí mismos. Unos a la muerte y otros a la vida; unos a la oscuridad y otros a la luz; unos a la mentira y otros a la verdad. Pues bien, conocer sus raíces y sus posibles soluciones es una auténtica necesidad. Si con alguna de estas historias que enfocan algún aspecto del miedo, logro ayudar a un niño o un joven, me sentiré muy recompensado.

 

En su obra El rugido de la vida se muestra una concepción fantástica de la realidad. ¿Es que cree que nada es lo que parece?

Estoy convencido de que la naturaleza en particular y la vida en general esconden más misterio y más belleza de lo que nos imaginamos. A nuestro alrededor late la fantasía. Sólo hace falta escuchar con atención para captar su latido. En El rugido de la vida el personaje de Marcos tarda en darse cuenta pero, al final, comprende y vive ese rugir mágico. Espero que mis lectores también sigan los pasos de Marcos.

 

En casi todas sus obras se aprecia que le gusta manejar una historia escondida que corre por debajo de la intriga superficial.

Forma parte de mi forma de entender y expresar cualquier historia. Tenemos una apariencia. Pero, por detrás de lo que se nos muestra, siempre se esconde algo más. Si aguzamos nuestros sentidos, descubriremos un mundo más amplio y rico.

En El e-mail del mal el lector sospecha desde el principio que Javier, el protagonista, oculta algo. Pues bien, se trata de que experimente la lectura como un ejercicio de desenmascaramiento. Para desentrañar el significado de la vida este ejercicio es clave. No solo para entender, sino también para ser feliz.

 

Para usted, ¿escribir equivale a ser feliz?

Sí. En la medida en que enriqueces tu vida y superas lo malo, escribir es ser feliz. Y, si además, enriqueces la vida de los demás, escribir es ser muy feliz.

 

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